En Esquel

Tiene un tren, una laguna artificial y construye un avión a escala real: la sorprendente historia de Mervyn

Lo que comenzó como un proyecto personal terminó convirtiéndose en un lugar único. Entre animales, un molino harinero, una mini ciudad y una réplica del avión de Saint-Exupéry, la Casa de Mervyn sorprende a cada visitante.
«¿Es ingeniero?». La pregunta surge casi de manera inevitable al recorrer cada rincón de la Casa de Mervyn. Sin embargo, la respuesta suele sorprender todavía más: no es ingeniero, sino mecánico.
Y quizás justamente allí radica parte del encanto de este lugar, donde la imaginación, la creatividad y años de trabajo dieron forma a un espacio que parece sacado de una película.

La propiedad reúne una enorme cantidad de atractivos que llaman la atención de quienes llegan por primera vez. Gallinas, pavos, burros y otros animales conviven en un predio donde también destaca una laguna artificial construida por el propio dueño.
Uno de los sectores más llamativos es un pequeño tren que permite recorrer parte del lugar y descubrir algunos de los proyectos que Mervyn desarrolla desde hace años.
Pero eso es apenas una parte de la historia.

Entre sus construcciones más ambiciosas aparece una réplica a escala real del avión utilizado por Antoine de Saint-Exupéry, el célebre escritor francés autor de El Principito. La estructura continúa en desarrollo y se convirtió en uno de los puntos más fotografiados por quienes visitan el predio.

Como si fuera poco, también avanza en la construcción de una pequeña ciudad inspirada en edificios y comercios de más de cien años de antigüedad. Fachadas, locales y detalles arquitectónicos recrean una época distinta y reflejan el trabajo artesanal detrás de cada proyecto.
Otro de los grandes atractivos del lugar es un molino harinero que aprovecha el agua proveniente de la montaña para producir distintos tipos de harina.

La obra rescata una antigua tradición productiva y muestra cómo la fuerza del agua continúa siendo utilizada para generar alimentos.
Quienes recorren la Casa de Mervyn suelen coincidir en algo: cada rincón guarda una sorpresa. Desde el tren y la laguna artificial hasta el avión, el molino y la ciudad en miniatura, todo parece responder a una misma idea: convertir los sueños en proyectos concretos.
Lejos de los circuitos turísticos tradicionales, este lugar demuestra que algunas de las historias más sorprendentes de la cordillera nacen simplemente de la pasión, la creatividad y las ganas de hacer cosas diferentes.

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