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Gran noticia en Los Alerces: la ranita exclusiva del parque sobrevivió a los incendios

Especialistas y guardaparques confirmaron que la «rana de los alerces» sigue habitando la Isla Grande del Lago Menéndez tras los últimos focos de fuego. Un verdadero hito de resiliencia para la fauna patagónica.

En medio de la preocupación por los incendios forestales que azotaron la región, el Parque Nacional Los Alerces —declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO— trajo una bocanada de aire fresco para la biodiversidad. Un equipo de herpetólogos y guardaparques confirmó que la rana de los alerces (Batrachyla fitzroya) logró sobrevivir en el área afectada de la Isla Grande del Lago Menéndez.

Este pequeño anfibio es una joya única de la naturaleza: es microendémico, lo que significa que no existe en ningún otro lugar del planeta más que en esa isla chubutense. Al estar catalogada como una especie en estado «Vulnerable», los científicos temían lo peor tras el paso del fuego, pero los recientes monitoreos trajeron un alivio enorme.

Un hábitat tan único como frágil

La ranita debe su nombre al alerce o lahuán, el árbol milenario que llega a vivir más de 2.600 años. Como sus sitios de reproducción están en el suelo húmedo del bosque y en las costas del lago, cualquier cambio ambiental o incendio la pone en jaque de inmediato.

Que haya resistido abre una ventana clave para que los expertos estudien cómo se recupera su población y qué tan resiliente es su entorno.

Joyas ecológicas del Parque Nacional Los Alerces:
• Alerce milenario: Árboles de hasta 60 metros de altura.
• Rana de los alerces: El anfibio exclusivo del Lago Menéndez.
• Huemul y Pudú: Dos de los ciervos más emblemáticos y amenazados de la región.
• Gato huiña: El pequeño y escurridizo felino de los bosques templados.

Por qué es vital cuidar este santuario

El Parque Nacional Los Alerces no es solo un paisaje de postal; protege más de 80.000 hectáreas de cuenca y nueve lagos de agua dulce prístina. Su existencia es clave para la regulación hídrica, funciona como un corredor biológico esencial para la selva valdiviana y es el hogar definitivo de especies en peligro crítico de extinción.

La aparición de la ranita post-incendio es un recordatorio de la fuerza de la naturaleza, pero también de su fragilidad. El hallazgo reafirma la importancia de los monitoreos científicos y, sobre todo, del compromiso de todos para cuidar estos santuarios de vida frente a la amenaza del fuego.

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