Este martes, un grito de auxilio que venía de una mujer alertó a los vecinos de Lago Puelo. La víctima, en un acto de valentía desesperada, logró escapar de la agresión brutal de su expareja. Y ahí, cuando todo parecía perdido, apareció el barrio. Los vecinos, sin dudarlo, intervinieron, la contuvieron y la llevaron a la Comisaría de la Mujer para que hiciera la denuncia.
El ataque, que pudo haber terminado en un femicidio, se frustró por la solidaridad de la gente. El Ministerio Público Fiscal confirmó la versión. La mujer fue atendida por médicos, recibió contención psicológica y el agresor fue detenido en la madrugada.
La Fiscalía de Lago Puelo, bajo la supervisión de la fiscal Débora Barrionuevo, no perdió el tiempo. Con la denuncia en la mano, la fiscalía solicitó un allanamiento de urgencia y una orden de detención contra el agresor. En la madrugada, la policía lo encontró en su casa y lo aprehendió.
La rápida acción de la justicia es un punto a favor en esta historia de terror. La causa está caratulada como tentativa de femicidio, y la Fiscalía ya adelantó que pedirá la prisión preventiva en la próxima audiencia de formalización de la investigación.
La comunidad de Lago Puelo, que hoy respira con más alivio, puede estar orgullosa de sus vecinos. La solidaridad, en un mundo tan individualista, es un acto de rebeldía que salva vidas. Y este caso es una prueba de ello.

