Con las exposiciones de los alegatos de clausura por parte del Ministerio Público Fiscal y la defensa técnica, concluyó el juicio oral y público que se le sigue al enfermero Marcelo Gustavo Villarruel, acusado como presunto autor del delito de hurto agravado por la sustracción ilegítima de ampollas de morfina en el Hospital Zonal de Esquel.
El tribunal mixto, integrado por jueces técnicos y ciudadanos, dará a conocer su decisión el lunes a las 14:00 horas.
La acusación fiscal: prueba digital, rutina e impacto sanitario
Durante la exposición final, la Fiscalía sostuvo que la conducta de Villarruel se encuentra acabadamente probada, argumentando que el acusado aprovechó su posición, su rol dentro de la enfermería y el pleno conocimiento de las dinámicas y vulnerabilidades del centro de salud para apoderarse de la sustancia controlada.
La acusación dividió los hechos en dos eventos concretos ocurridos entre finales de diciembre de 2024 y principios de enero de 2025 en la guardia de adultos del nosocomio. En el primero de ellos faltaron 5 ampollas de morfina, en el segundo, faltaron dos ampollas más.
Puntos clave de la argumentación del fiscal Fidel González:
- Protocolos previos de seguridad: El Ministerio Público destacó que el hospital ya registraba faltantes irregulares desde 2023, motivo por el cual se resolvió instalar una caja fuerte amurada cuya llave debía ser de custodia exclusiva del personal médico de guardia.
- Análisis de la evidencia fílmica: Basándose en los registros de las cámaras de seguridad y la pericia técnica, se acreditó que el imputado manipuló la caja en horarios de madrugada, aprovechando el momento en que los médicos descansaban. Las imágenes muestran al enfermero extraer «algo» del contenedor, ocultarlo entre las prendas de su ambo y, posteriormente, efectuar movimientos distractores frente al lente de la cámara.
- Inexistencia de justificación médica: Mediante convenciones probatorias, se demostró que en las fechas y horarios señalados ningún paciente internado o atendido en la guardia tenía prescripción ni indicación médica de morfina, descartando cualquier uso profesional del fármaco.
- Indicios de conducta previa: La acusación sumó como elemento indicativo el hallazgo de una fotografía de una ampolla de morfina en el teléfono celular del acusado (fechada en noviembre de 2024), y testimonios de profesionales médicos a los que Villarruel les había solicitado la sustancia con anterioridad esgrimiendo pretextos familiares.
- Cese del faltante tras la suspensión: La Fiscalía enfatizó que, desde el momento en que Villarruel fue suspendido preventivamente de sus funciones, no se volvieron a reportar extravíos ni irregularidades en la custodia de estupefacientes en el establecimiento.
«No estamos haciendo un juicio por dinero, sino por un efecto farmacológico… es sacarle a los vecinos de Esquel la posibilidad de acudir a una guardia con un dolor extremo y que no tengan el medicamento por el faltante», dijo González.
El descargo del acusado y la postura de la Defensa
Por su parte, el imputado prestó declaración -sin juramento de decir la verdad- y rechazó de plano las acusaciones, inscribiendo la causa en un contexto de discriminación y maltrato laboral. Villarruel alegó que «el hilo siempre se corta por lo más fino» y denunció desidia por parte del equipo médico, afirmando que los profesionales solían abandonar sus puestos para descansar o atender clínicas privadas, dejando a los enfermeros desprotegidos ante emergencias.
En relación con el contenedor de los fármacos, afirmó que la llave de la caja permanecía en lugares de libre acceso —como cajones de uso común— y aclaró que nunca fue notificado formalmente sobre la prohibición de acercarse a dicho resguardo. Asimismo, atribuyó sus movimientos corporales frente a la cámara a sus problemas de visión.
La defensa técnica solicitó la absoluta absolución de Villarruel argumentando tres ejes esenciales:
Nulidad de la prueba digital: Sostuvo que los extractos fílmicos sufrieron una ruptura en la cadena de custodia, restándoles eficacia probatoria.
Falta de trazabilidad: Cuestionó la posibilidad de probar un faltante cuando el hospital carecía de un registro diario riguroso de stock, lote y serie al inicio de cada guardia.
In dubio pro reo: Remarcó que no existe una imagen clara que demuestre el apoderamiento físico y directo de la morfina por parte del acusado, ni se hallaron estupefacientes en los allanamientos, por lo que persiste una duda razonable insalvable.
El tribunal mixto pasó a deliberar, evaluará la petición de condena formulada por la Fiscalía por el delito de hurto agravado y la solicitud de absolución planteada por la Defensa. La lectura del veredicto se llevará a cabo el próximo lunes a las 14:00 hs.
Fuente: MPF de Chubut

