Este miércoles, trabajadores de NEXT y el gremio UOCRA irrumpieron en el Concejo Deliberante para reclamar diálogo con el municipio, que les clavó un operativo por «instalación clandestina» de fibra óptica en barrio Ceferino. ¿El resultado? 30 familias al borde del abismo laboral, en pleno caos económico patagónico. Como si el viento no bastara para desconectarnos, ahora el Ejecutivo juega al gato y el ratón con el empleo local. ¿Quién gana? Spoiler: no los vecinos.
El Concejo Deliberante de Esquel se convirtió en un campo de batalla (dialéctica, claro) cuando el gremio de la construcción y operarios de la empresa local NEXT se plantaron para ponerle los puntos al municipio. El drama arrancó cuando, de la nada, un operativo municipal calificó de “clandestina” la instalación de fibra óptica en el barrio Ceferino. El resultado: una incertidumbre que tiene a 30 familias al borde de un ataque de nervios, preguntándose si el asado del domingo está en riesgo.
Benjamín Conturso, delegado de la UOCRA, no se guardó nada y criticó que no se dignara a aparecer nadie del Ejecutivo municipal. “El Ejecutivo, lamentablemente, no vino, no se hizo presentación ni el secretario Austin ni el intendente, que tengo entendido está de viaje. Pero lo que molesta son estas persecuciones, llámese política, llámese sindical”, soltó, con el tono de quien ya está harto de que le tomen el pelo.
A defender la changa
Para los laburantes, esto no es un capricho; es su plato de comida. La empresa NEXT, que muchos en la zona de la cordillera conocen por su laburo en telecomunicaciones, genera empleo en una ciudad donde conseguir una changa es más difícil que esquiar en Comodoro. «Esto es una oportunidad de trabajo. Capacitan a gente en fibra óptica y generan movimiento económico en Esquel. Si no pueden seguir invirtiendo, ¿qué va a pasar con esas familias?», se preguntó Conturso, sin que nadie del otro lado pudiera responderle. La bronca es que, según ellos, la cancha no es pareja. «La ley tiene que ser justa para todos: a unas empresas se les exige todo y a otras nada».
Carina, una de las operarias de NEXT, puso la piel en el conflicto al contar su experiencia. “Yo tengo tres hijos y gracias a esta empresa puedo sostener mi casa. Nos capacitaron en fibra óptica, nos enseñaron un oficio”. Es la prueba viviente de que la empresa no solo da trabajo, sino que también fomenta la inclusión, algo que, en teoría, todos los políticos apoyan. “Es la primera vez que veo a mujeres organizadas trabajando en esto. Queremos seguir trabajando”, dijo con la fuerza de quien se siente orgullosa de su laburo.

