Estudiantes del Instituto N° 818, la Fiscalía local y el reconocido artista Claudio Dalcó llevaron adelante un taller transformador en la Escuela 767, donde usaron la técnica del grabado como metáfora de la viralización del acoso digital.
Lo que en otros tiempos muchos justificaban o naturalizaban como una simple «travesura» o una cargada entre compañeros, hoy tiene un nombre claro, secuelas emocionales profundas y consecuencias legales concretas: ciberbullying y delito digital. Con esa premisa como eje transversal, las chicas y chicos de 6° 1° (orientación Naturales) de la Escuela N° 767 fueron protagonistas de una jornada participativa e innovadora donde la prevención, el derecho y el arte se dieron la mano.
La propuesta surgió en el marco de la materia dictada por la docente Julia Perrone, como parte de un proyecto de articulación del Instituto de Educación Superior Artística N° 818 «Marta Sottile». La iniciativa busca conectar la producción cultural local con las problemáticas y debates de la vida cotidiana que atraviesan de lleno a las juventudes.
Charla disparadora: cuando el «chiste» se convierte en delito
El encuentro arrancó con una sólida exposición a cargo de un equipo interdisciplinario de la Fiscalía local. Estuvo integrado por el fiscal Martín Robertson; las profesionales del Servicio de Asistencia a la Víctima del Delito (SAVD), Verónica Masciarelli y Teresa Antinianco; y la referente de Capacitación de la Fiscalía, Susana Ponce.
Durante la charla, los especialistas abordaron el marco de la nueva Ley Penal Juvenil y explicaron con claridad cómo las agresiones en entornos virtuales dejan de ser «juegos de chicos» para pasar a ser delitos tipificados. Sin embargo, el foco principal no estuvo únicamente en el aspecto normativo, sino en apelar a la empatía y visibilizar la huella emocional que sufren las víctimas.
«Muchos comportamientos que antes se naturalizaban como chistes, hoy son reconocidos como agresiones sistemáticas que vulneran derechos y dejan secuelas profundas en las víctimas», se enfatizó durante la presentación.
El grabado como metáfora: la huella que se multiplica en las redes
Luego del espacio de debate y reflexión teórica, tomó la palabra el artista plástico local Claudio Dalcó, quien compartió su obra enfocada en la presión social, la identidad y la sobreexposición en el mundo digital.
Posteriormente, llegó el turno de llevar las ideas a la práctica. Los alumnos experimentaron con la técnica del grabado, utilizándola como una potente y clara metáfora visual de lo que sucede en el entorno virtual:
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La matriz: Representa el mensaje, la foto, el meme o la imagen inicial que alguien lanza a la red.
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La copia múltiple: Simboliza de qué manera ese contenido se repite, se comparte y se viraliza de forma incontrolable, multiplicando de manera exponencial el impacto y el daño sobre la persona afectada.
A través de esta experiencia plástica, los jóvenes no solo analizaron el peso real de las plataformas digitales, sino que también comprendieron el rol crucial que tiene cada usuario para cortar la cadena de reproducción del acoso digital y construir entornos escolares y virtuales más seguros.

