Después de cinco décadas de búsqueda, se confirmó la identidad de Carlos Rafael Medina, un joven de 20 años que fue secuestrado en Tucumán durante la última dictadura militar. La identificación fue anunciada este viernes por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF).
Los restos fueron recuperados en el Pozo de Vargas, ubicado en Tafí Viejo, un sitio clave para las investigaciones sobre los crímenes de lesa humanidad cometidos durante el terrorismo de Estado. El lugar fue utilizado como fosa común clandestina para ocultar los cuerpos de personas desaparecidas.
Las tareas de excavación y recuperación estuvieron a cargo del Colectivo de Arqueología, Memoria e Identidad de Tucumán (CAMIT). Posteriormente, el EAAF realizó los análisis osteológicos y genéticos que permitieron confirmar la identidad.
El trabajo fue posible mediante el cruce de muestras con el Banco Nacional de Datos Genéticos, que reúne información aportada por familiares de personas desaparecidas.
El Pozo de Vargas tiene más de 30 metros de profundidad y permitió identificar a decenas de víctimas de la represión ilegal, entre ellas obreros, estudiantes y militantes.
La confirmación representa un paso fundamental para la memoria y la verdad, y permite a los familiares de Medina avanzar en un proceso de duelo que permaneció abierto durante casi 50 años.
Fuente: Minuto Uno

