En San Carlos de Bariloche, la noticia golpeó con dureza: un joven de 23 años, voluntario en el Ejército Argentino, murió mientras realizaba una práctica oficial de natación organizada por la Escuela Militar de Montaña “Teniente General Juan Domingo Perón”.
El hecho se registró en el club “Los Pehuenes”, donde el soldado se descompensó mientras entrenaba; fue asistido por compañeros y personal del club pero fue trasladado al hospital ya sin signos vitales.
El hecho ocurrió alrededor de las 7 de la mañana. El joven fue sacado del agua por sus compañeros, quienes —inmediatamente tras notar que se había desvanecido— le practicaron maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) en el mismo natatorio.
Una vez estabilizado provisionalmente, fue transportado en ambulancia del Ejército al Hospital Privado Regional (HPR), donde los equipos médicos continuaron con las maniobras de resucitación. Sin embargo, los esfuerzos fueron infructuosos y se certificó su fallecimiento.
La causa fue caratulada como “muerte dudosa” por el Ministerio Público Fiscal de Río Negro, que ordenó una autopsia y abrió la investigación de los protocolos aplicados durante la práctica y la respuesta médica.
La provincia de Chubut, de donde era oriundo el joven, así como la comunidad militar y la local de Bariloche, expresaron su consternación. Este episodio abre nuevamente el debate sobre la seguridad en entrenamientos militares y la vigilancia de actividades exigentes en zonas de montaña o baja temperatura.
En este contexto, se analiza si los protocolos de seguridad de la escuela militar estaban vigentes, si se cumplió con las revisiones médicas exigidas y cuál fue la respuesta de emergencia en el sitio del entrenamiento.

