El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) activa la advertencia por el pronóstico de fuertes precipitaciones. Tras una tarde inusualmente cálida de 20°C la noche trae consigo el riesgo de tormentas intensas con cambios bruscos en la dirección del viento.
La jornada de este sábado, 29 de noviembre, en Esquel se perfila como una historia de dos mitades: la primera, marcada por el ascenso de la temperatura; la segunda, por la amenaza de la Alerta Amarilla que se cierne sobre la Cordillera a partir de la noche.
El día comienza con un ambiente relativamente tranquilo. Se esperan chaparrones débiles con una probabilidad baja (10-40%) que no deberían interrumpir las actividades matinales. Con una temperatura fresca de 12°C, el viento del Sudoeste (SO) se sentirá suave, apenas entre 7 y 12 km/h. Es el preludio de un cambio significativo que se gesta sobre la montaña.
Al acercarse el mediodía, el panorama cambia drásticamente. La temperatura escalará hasta alcanzar unos atípicos 20°C, creando las condiciones ideales para el desarrollo de la inestabilidad. Los chaparrones se intensifican, y la probabilidad de precipitación sube al rango de 40% a 70%. El viento, proveniente del Sudoeste (SO), también toma fuerza, soplando a 23-31 km/h. Es la pausa tensa antes de la llegada del fenómeno más severo.
El momento más crítico se espera hacia la noche. La Alerta Amarilla se activa plenamente, con el pronóstico directo de tormentas fuertes. La probabilidad de precipitación se mantiene alta (40% a 70%).
El descenso de la temperatura a 13°C coincidirá con un giro fundamental en el clima:
Viento: La dirección predominante cambia bruscamente del Sudoeste al Este (E), manteniendo su intensidad moderada (23-31 km/h).
Recomendación: Las autoridades solicitan a la población extremar las precauciones, asegurar elementos que puedan volarse y evitar zonas bajas por el riesgo de anegamientos temporales debido a la intensidad de la lluvia.
La transición de un sábado templado a una noche de riesgo meteorológico convierte a Esquel en el punto de atención, donde el resguardo y la prudencia son la prioridad hasta que pase el frente de tormenta.

