El «nuevo amanecer» del que habló el subsecretario de Estado Christopher Landau este sábado no es solo una metáfora diplomática. Es la descripción de un cambio de régimen forzado por el poderío militar de EE. UU. En una operación que recuerda a la captura de Manuel Noriega, Donald Trump ordenó atacar objetivos dentro de Venezuela para remover a Nicolás Maduro del poder.
Desde su residencia en Mar-a-Lago, el presidente estadounidense se prepara para dar detalles a las 11:00 AM sobre la situación legal de Maduro. «Enfrentará la justicia por sus crímenes», aseguró Landau, reforzando la narrativa de una misión humanitaria y de justicia.
En Venezuela, el vacío de poder es total. Mientras el chavismo intenta reorganizarse bajo el mando de Delcy Rodríguez, el mundo observa con asombro cómo una operación nocturna terminó con 25 años de hegemonía política en cuestión de horas. Los aliados regionales como Javier Milei (Argentina) ya celebran el suceso bajo la consigna «La libertad avanza», mientras que países como Irán y Rusia condenan lo que consideran una violación flagrante del derecho internacional.

