La llegada de las primeras precipitaciones en la zona de Rincón de los Lobos generó un respiro largamente esperado por la comunidad y por quienes vienen enfrentando el avance del fuego desde hace más de una semana.
Si bien el Servicio Meteorológico había anticipado lluvias recién hacia la tardecita, el agua se adelantó y cayó antes de lo previsto, alimentando la esperanza de que las condiciones climáticas comiencen, finalmente, a jugar a favor.
En un contexto marcado por la incertidumbre, la lluvia representa mucho más que un cambio en el clima: es una oportunidad concreta para frenar el comportamiento errático del fuego. Desde el inicio de los incendios, el escenario meteorológico fue extremadamente variable, con cambios bruscos de viento y temperaturas que complicaron seriamente el trabajo de los brigadistas.
Estas condiciones adversas atentaron contra las tareas de control y contención de los focos ígneos, que hasta el momento ya arrasaron con alrededor de 12 mil hectáreas en la región.
Ahora, todas las miradas están puestas en el cielo. La expectativa es que las precipitaciones se mantengan durante las próximas horas y permitan aliviar una situación crítica que mantiene en vilo a comunidades enteras y a los equipos que combaten el fuego sin descanso.
La lluvia llegó antes. Y con ella, una bocanada de esperanza.
Fuente: Canal 12

