La difusión de material íntimo sin consentimiento es violencia digital. Bajo esa premisa clara, el Ministerio Público Fiscal de Chubut lanzó una campaña de concientización para informar a la comunidad sobre cómo actuar ante estos hechos y qué herramientas existen para perseguir a los responsables.
En el marco de las acciones vinculadas al 8M, la Fiscalía refuerza un mensaje contundente: “No es porno, es violencia”. El envío de una fotografía o video en un contexto de confianza no habilita a quien lo recibe a compartirlo. El consentimiento no solo es indispensable, sino que además es revocable en cualquier momento. Si ese límite se vulnera, se configura un delito que afecta gravemente la integridad, el honor y la salud emocional de las mujeres.
Desde el organismo judicial advierten que, aunque la reacción instintiva de la víctima suele ser borrar el contenido por vergüenza o dolor, esa decisión puede perjudicar la investigación. La recomendación técnica es no eliminar el material, ya que constituye una prueba clave para rastrear el origen de la filtración y determinar quiénes participaron en la cadena de difusión.
Para estos casos, la justicia provincial cuenta con el sistema Espejo Chubut, un software especializado que permite generar evidencia digital certificada en forma inmediata. Al momento de realizar la denuncia, los peritos pueden establecer la trazabilidad del envío o publicación del contenido de manera transparente y segura, garantizando que la prueba tenga validez judicial.
El sistema funciona a partir del análisis de las “huellas digitales” que deja la actividad en línea, lo que posibilita identificar al agresor sin necesidad de exponer reiteradamente a la víctima. Este procedimiento busca evitar la revictimización y fortalecer la respuesta judicial frente a la violencia digital.
Con esta campaña, el Ministerio Público Fiscal de Chubut apunta a que ninguna persona que atraviese una situación de difusión no consentida se sienta sola. La tecnología disponible permite actuar con rapidez y eficacia, y deja en claro que en internet también hay rastros que pueden transformarse en pruebas decisivas ante la justicia.

