Un preso del penal de Almafuerte lideraba una sofisticada red que simuló la muerte de una joven para exigir un rescate de $2 millones. La Policía Federal logró desbaratar la organización tras una denuncia radicada en la cordillera de Chubut.
La Policía Federal Argentina (PFA) logró desarticular en las últimas horas una organización criminal que, mediante el uso de documentos falsos y terror psicológico, le sustrajo una cifra millonaria bajo una modalidad de extorsión conocida como «sexting invertido».
La causa, iniciada en noviembre de 2025, fue conducida por el fiscal Carlos Díaz Mayer. Según el expediente, la víctima fue contactada en Facebook por un perfil bajo el nombre de “Carla”. Tras ganar su confianza, la charla derivó en el intercambio de fotografías íntimas a través de WhatsApp. Fue allí donde la trampa se cerró: la supuesta mujer confesó ser menor de edad y cortó el vínculo, dando paso a los verdaderos verdugos.
La macabra puesta en escena
Poco después, un hombre que decía ser el padre de la joven irrumpió en escena exigiendo dinero para no denunciarlo por ciberacoso. Ante la negativa inicial de la víctima, la banda elevó la apuesta a niveles insospechados: simularon el suicidio de la adolescente.
Para darle veracidad al relato, enviaron al vecino de Cholila:
Un acta de defunción falsificada.
Documentación de una presunta denuncia judicial.
Mensajes de supuestos fiscales y abogados que presionaban para «arreglar» la situación y evitarle la cárcel.
Aterrorizado por la supuesta tragedia y el asedio legal, el hombre terminó cediendo y entregó 2 millones de pesos a los estafadores.
El «Cerebro» tras las rejas
La investigación tecnológica de la PFA permitió rastrear las conexiones y los movimientos bancarios. El rastro condujo directamente al Penal de Almafuerte, en Mendoza. Allí, un interno fue identificado como el líder de la banda y quien operaba los perfiles falsos desde su propia celda.
En paralelo, se realizaron allanamientos en el Barrio La Gloria, en Godoy Cruz, donde residían los cómplices encargados de percibir y licuar los fondos malhabidos. Durante los operativos, los agentes secuestraron teléfonos celulares y soportes informáticos que son clave para la causa.
Los investigadores sospechan que la red de víctimas podría ser mucho más amplia, extendiéndose por toda la Patagonia y el centro del país. Mientras tanto, el líder de la banda suma ahora una nueva causa por extorsión agravada a su prontuario, esta vez operando desde la comodidad de su encierro.

