Antonella Andrea Delva enfrenta el debate oral y público acusada de ser una pieza clave en la logística del asalto. La fiscalía sostiene que su vehículo fue fundamental para que el grupo criminal se alzara con un botín de 10 millones de pesos.
En los tribunales de Esquel, dio inicio el debate oral para determinar la responsabilidad penal de Antonella Andrea Delva, la única persona sentada en el banquillo de los acusados por el violento y planificado robo a la firma Bebidas del Lago S.A., ocurrido entre los últimos días de marzo y principios de abril de 2024.
Un plan con precisión quirúrgica El hecho, relatado ante el juez por la fiscal general María Bottini y el procurador Carlos Cavallo, no fue un asalto improvisado. Según la acusación, un grupo de cuatro personas irrumpió en el depósito tras escalar hasta el techo y romper la estructura para ganar el interior. Una vez dentro, los delincuentes demostraron conocimientos técnicos al anular el sistema de alarma y utilizar una amoladora para reventar la caja fuerte del establecimiento.
Del lugar, la banda logró llevarse un botín aproximado de 10 millones de pesos en efectivo, además de una mochila que contenía documentación vital de la empresa damnificada.
La logística bajo la lupa
El punto central del juicio es el rol que habría desempeñado Delva. Para la Fiscalía, la mujer no fue una espectadora ajena, sino una partícipe necesaria que garantizó el éxito de la operación. La prueba principal apunta al uso de su vehículo particular, un Renault Fluence, el cual habría sido facilitado para el traslado de los delincuentes y el transporte de las herramientas pesadas utilizadas para violentar la seguridad del depósito.
Mientras la acusación intenta demostrar que Delva formó parte de la «aceitada» logística del grupo, la defensa buscará desvincularla del plan criminal. El debate continuará en los próximos días con la declaración de testigos y la presentación de pericias técnicas sobre el vehículo y las comunicaciones de la imputada.

