Este 8 de diciembre se cumplen dos meses de la trágica muerte de Laura —“Marita” para sus más cercanos— en un siniestro vial ocurrido en Lago Puelo, Chubut. En el vehículo viajaba su hija de apenas seis años, quien sobrevivió al violento impacto y quedó atrapada sin recibir asistencia inmediata, según denuncian sus familiares.
La familia sostiene que el auto señalado como responsable habría embestido a Laura y que tres de los cuatro ocupantes del otro vehículo arrojaron alcoholemia positiva, un dato que, afirman, no fue ponderado con el rigor que amerita. Además, apuntan a un hecho que consideran clave en la causa: nadie llamó a la ambulancia tras el choque, lo que para ellos constituye omisión de auxilio.

El reclamo también apunta hacia la Justicia. Los allegados cuestionan el accionar de la jueza Vélez, a quien acusan de no valorar las pruebas sobre exceso de velocidad y estado de ebriedad, generando un escenario de impunidad y desprotección para la víctima.
“Laura no murió, a Laura la mataron. La justicia tiene que actuar”, expresaron en redes sociales.
A dos meses del hecho, el dolor no cesa y la bronca crece. La familia exige que se reevalúen las pruebas, se determine la responsabilidad penal correspondiente y que la muerte de Laura no quede archivada ni olvidada.
La causa sigue en curso. Los reclamos también. Y la herida, lejos de cerrarse, sigue expuesta. Porque en Lago Puelo —como gritan quienes acompañan— la justicia por Laura todavía no llegó.

