La OMS confirmó que el brote en el crucero corresponde a la variante más letal del hantavirus. Es la única capaz de transmitirse entre humanos y ya se ha cobrado tres víctimas fatales.
La confirmación del virus de los Andes (ANDV) a bordo del buque MV Hondius ha puesto en alerta a los sistemas sanitarios internacionales. A diferencia de otras variantes de la familia de los hantavirus, esta cepa —predominante en Argentina— posee una característica que la vuelve extremadamente peligrosa: su capacidad de transmisión interpersonal.
Las dos vías de contagio: Del roedor al humano y entre personas
El hantavirus es una enfermedad zoonótica, pero el virus de los Andes presenta un desafío doble para el control de brotes:
Transmisión Ambiental: El principal reservorio es el ratón colilargo. El contagio ocurre al inhalar partículas microscópicas de orina, saliva o heces del roedor que quedan suspendidas en el aire, especialmente en lugares cerrados o con poca ventilación.
Transmisión Interpersonal: Es el rasgo distintivo de esta cepa. Se cree que el virus puede saltar de una persona a otra mediante el contacto estrecho y prolongado con fluidos corporales. Antecedentes en brotes previos demuestran que, sin aislamiento, una persona infectada puede contagiar, en promedio, a más de dos personas de su entorno cercano.
De una «falsa gripe» a la insuficiencia respiratoria
Reconocer los síntomas de forma temprana es vital, ya que el virus de los Andes tiene una tasa de letalidad cercana al 32%. El cuadro clínico suele evolucionar en dos etapas críticas:
Fase Inicial (Días 1 a 6 tras la incubación)
Se manifiesta como un estado gripal grave que puede confundirse con otras afecciones:
Fiebre alta (superior a 38°C) y escalofríos.
Dolores musculares intensos (mialgias).
Náuseas, vómitos, diarrea y dolor abdominal.
Fase Crítica: Síndrome Cardiopulmonar (SCPH)
Si la enfermedad progresa (lo cual ocurre rápidamente entre el primer y quinto día tras los síntomas iniciales), el paciente entra en una fase de gravedad extrema caracterizada por:
Dificultad respiratoria severa (disnea) y tos seca.
Acumulación de líquido en los pulmones.
Baja presión arterial y frecuencia cardíaca irregular.
Dato clave: Actualmente no existe una vacuna ni un tratamiento específico para el hantavirus. La supervivencia de los pacientes depende exclusivamente de una detección precoz y del soporte médico en unidades de terapia intensiva.
Protocolos de aislamiento
Debido a esta capacidad de contagio entre humanos, los protocolos actuales —que se aplicarán rigurosamente al arribo del MV Hondius a las Islas Canarias— exigen el aislamiento estricto de los pacientes y un seguimiento exhaustivo de todos sus contactos estrechos. Esta medida es la única herramienta efectiva para cortar la cadena de transmisión y evitar que el brote se propague más allá de la embarcación.

