Una alerta sanitaria recorre la región cordillerana: en San Carlos de Bariloche (Río Negro) falleció un hombre por hantavirus y en Corcovado (Chubut) se confirmó un caso en una mujer de 30 años. Conocé cómo se transmite el virus, por qué preocupa y qué hacer al respecto.
La región andina de la Patagonia argentina vive una situación de máxima vigilancia: en la ciudad de San Carlos de Bariloche (provincia de Río Negro) se confirmó el fallecimiento de un hombre de 43 años a causa del Síndrome pulmón‑renal por hantavirus (SPRVH), mientras que en la vecina provincia de Chubut, en la localidad de Corcovado, se registró un nuevo caso en una mujer de 30 años internada. Las autoridades sanitarias han activado los protocolos correspondientes, ante la posibilidad de más contagios en zonas rurales y peri-urbanas donde ocurre habitual contacto con roedores transmisores.
En Bariloche, el paciente falleció en el Hospital Zonal Ramón Carrillo alrededor de las 14 h, tras la confirmación del diagnóstico. A partir de ese momento, el gobierno de Río Negro activó el protocolo epidemiológico: rastreo de sus movimientos, identificación de posibles focos de contagio en zonas rurales o periurbanas, y aislamiento preventivo de dos personas mientras se completan los análisis.
En Corcovado, la Secretaría de Salud de Chubut confirmó que la mujer de 30 años está internada en el Hospital Zonal de Esquel; se aplican medidas de aislamiento de contactos, seguimiento clínico y análisis del origen del contagio, para descartar propagación comunitaria.
¿Por qué vuelve a encenderse la alarma por hantavirus en la cordillera?
El hantavirus Andes —endémico de la zona cordillerana de Argentina— se transmite principalmente a través de aerosoles que contienen partículas virales procedentes de roedores infectados (orina, saliva, heces). También puede haber contagio por contacto directo o incluso por mordeduras en casos excepcionales.
Analistas sanitarios señalan que la presencia del virus en áreas de montaña, junto con mayor afluencia de personas que realizan actividades al aire libre, acampa, recogen leña o estancias rurales, favorece la reactivación del riesgo. En efecto, en la zona cordillerana se han documentado recientemente otros casos y fallecimientos.
El aumento del riesgo también se vincula a factores ambientales, como la menor cobertura de nieve, cambios en el hábitat de roedores y mayor interacción humano-roedor en viviendas de montaña. A nivel sanitario, tiene vital importancia el seguimiento de los contactos de cada caso, porque en algunas variantes —como la cepa Andes— puede haber transmisión interhumana, lo que implica que una persona infectada podría contagiar a otra.
Qué síntomas tener en cuenta y cuándo consultar
Los síntomas iniciales del hantavirus pueden parecerse a los de una gripe fuerte o una virosis común: fiebre elevada (38 °C o más), dolores musculares intensos, cefaleas, náuseas, vómitos o dolor abdominal. Posteriormente puede evolucionar hacia un síndrome cardiopulmonar grave, con dificultad respiratoria, shock y riesgo de muerte si no se actúa rápidamente.

Dado el caso actual de Bariloche y Corcovado, si vivís o viajás a zonas rurales o de montaña, sobre todo en la cordillera, y experimentás esos síntomas después de haber estado en contacto con zonas con roedores o maleza, es fundamental consultar al médico sin demora. Cuanto antes se identifique, mayores las posibilidades de un mejor pronóstico.
Prevención: medidas clave para evitar el contagio
Como no existe un tratamiento específico para el hantavirus fuera del cuidado intensivo en casos graves, la prevención se vuelve central. Entre las recomendaciones más importantes:
Mantener lugares cerrados (galpones, casas de montaña, depósitos) limpios, ventilados y libres de roedores: sellar orificios, usar trampas, eliminar restos de basura o maleza.
- Antes de limpiar espacios en los que podrían haber orina o excremento de roedores, ventilar al menos 30 minutos, humedecer la superficie con solución de lavandina diluida (una parte de lavandina por 10 de agua), dejar actuar y luego limpiar cuidadosamente con guantes y mascarilla.
- Al acampar o realizar actividades al aire libre en zonas de montaña o pre-cordillera: usar carpa cerrada, evitar dormir directamente sobre el suelo sin protección, mantener alimentos en recipientes sellados, no acumular basura o residuos donde puedan aparecer roedores.
- Si se encuentra un roedor vivo o muerto: no manipularlo directamente. Usar guantes, mascarilla, rociarlo con lavandina diluida, colocar en bolsa sellada, enterrarlo o eliminarlo de forma segura.

