El cuartel de Bomberos Voluntarios de El Bolsón atraviesa una de sus mayores tensiones internas de los últimos años. A pocas semanas del inicio de la temporada de mayor riesgo para la zona, la jefatura del Cuerpo Activo denunció públicamente falta de insumos básicos, compras demoradas y un preocupante nivel de opacidad financiera por parte de la Comisión Directiva, encabezada por Juan Carlos Martínez.
La crisis, que según indicaron “lleva meses”, explotó definitivamente después del incendio del Casino de Suboficiales. Desde entonces, la relación entre el Cuerpo Activo y la Comisión entró en un punto de quiebre.
“El cuerpo activo no se calla más”, afirmó el jefe del cuartel, Enzo Navarro, en una conferencia de prensa cargada de tensión.
“Arriesgamos nuestras vidas día y noche. Estamos muy cerca de una temporada terrible y seguimos esperando soluciones”, advirtió.
Navarro sostuvo que desde el inicio de su gestión han pedido insumos esenciales para trabajar con seguridad, pero no reciben respuestas claras ni en tiempo ni en forma.
La segunda jefa, Soledad Millaleo, reforzó el reclamo al detallar que lo solicitado es equipamiento mínimo para operar en emergencias. “Decir que está todo bien no es real. No tener linternas propias y tener que pedirlas prestadas habla por sí solo”, señaló.
Uno de los ejemplos más graves ocurrió con la compra de equipos autónomos: “Pedimos cuatro y solo se pudieron comprar dos. Hoy tenemos siete autónomos para 45 bomberos”, denunció Millaleo. Esto significa que, ante un incendio de gran magnitud, apenas siete efectivos podrían ingresar a zonas de rescate con la protección necesaria.
La jefatura también acusó a la Comisión Directiva de retener información financiera. Navarro aseguró que el banco le negó acceso a la cuenta institucional y que recién se enteraron por terceros del depósito de un subsidio nacional de 15 millones de pesos, acreditado a comienzos de octubre. “Somos quienes facturamos y damos la cara ante los bomberos. ¿Por qué se nos oculta esa información?”, cuestionó.
Los jefes remarcaron que desconocen cuántos fondos tiene realmente la institución, qué pagos se hicieron y cuál es la situación económica actual del cuartel, un escenario especialmente alarmante en vísperas de la temporada de incendios.
Ambos coincidieron en que la comunicación interna debe recomponerse cuanto antes. “Hasta que se haga la nueva asamblea tiene que haber diálogo. Después, quede quien quede, las cosas tienen que cambiar”, sostuvo Navarro.
Pese al clima de malestar, desde la jefatura aseguraron que el Cuerpo Activo seguirá respondiendo a cada emergencia, aunque reconocen que operar sin equipamiento suficiente incrementa el estrés, el desgaste y los conflictos con vecinos en situaciones críticas.
La fractura institucional queda expuesta en un momento clave, con riesgos crecientes y un Cuerpo Activo que afirma necesitar respuestas urgentes para seguir cumpliendo su tarea esencial: proteger a la comunidad.

