Este viernes 30 de octubre, pasadas las 9:40 de la mañana, Miguel Edgardo Battista (71) ingresó escoltado por personal policial al edificio de Tribunales de Esquel. El bioquímico, actualmente alojado en la Comisaría de Trevelin, enfrentará una audiencia determinante en la que se revisará la medida de coerción dictada en su contra hace diez días por los delitos de privación ilegítima de la libertad y abandono de persona agravado.
Al momento de su llegada, el imputado prefirió mantenerse en silencio frente a los medios de comunicación, limitándose a señalar de manera breve que hablará una vez concluida la instancia judicial.
La audiencia cobra especial relevancia al haberse cumplido el plazo fijado por el juez de la causa, quien originalmente otorgó diez días de prisión preventiva a diferencia del plazo mayor solicitado por la fiscalía. Ante la posibilidad de que la parte querellante solicite la prórroga del encierro, la defensa técnica encabezada por el abogado Daniel Sandoval anticipó una férrea oposición centrada en desactivar los riesgos procesales.
«Se ha trabajado sobre diferentes puntos de vista para neutralizar los posibles embates de la fiscalía respecto del peligro de fuga y el entorpecimiento de la investigación», sostuvo Sandoval. Para ello, la defensa citó a cinco testigos con el fin de demostrar el arraigo del imputado y buscar que transite el proceso en libertad ambulatoria o, subsidiariamente, bajo la modalidad de prisión domiciliaria. Asimismo, la defensa argumentó que los testimonios brindados por los hijos en Cámara Gesell coinciden con la versión inicial del acusado, cuestionando la calificación legal asignada y señalando que la causa debería encaminarse hacia un sobreseimiento.

