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Caso Pepón: cerraron la causa por maltrato animal tras un proceso de reeducación en Esquel

El llamado “Caso Pepón” tuvo un cierre judicial con foco en la reparación, la concientización y el bienestar animal. A pedido de la Fiscalía, la Justicia dictó el sobreseimiento de una mujer que había sido imputada por maltrato animal tras dejar sin asistencia a su perro por una situación de negligencia.

La resolución se produjo luego de que la acusada cumpliera exitosamente un acuerdo conciliatorio impulsado por el Equipo de Delitos Ambientales y Maltrato Animal de la Fiscalía de Esquel.

Lejos de apuntar únicamente a una sanción penal, el proceso buscó generar un cambio de conducta y una respuesta social orientada a la protección animal.

Trabajo comunitario y educación sobre cuidado animal

El punto clave de la causa ocurrió el 4 de noviembre de 2025, durante la audiencia de apertura, cuando se homologó una salida alternativa al juicio.

Como parte del acuerdo, la mujer asumió el compromiso de realizar 60 horas de trabajo comunitario en el área de Fauna Urbana de la Municipalidad de Esquel.

Seis meses después, el Servicio de Soluciones Alternativas al Conflicto confirmó que la totalidad de las tareas fue cumplida. Además, Patricia Giacobone —quien intervino como contraparte en el proceso— manifestó su conformidad con el cumplimiento de las pautas establecidas.

Con ese escenario, la Fiscalía solicitó formalmente el sobreseimiento, que finalmente fue concedido por el juez de la causa.

Una salida alternativa con eje en la justicia restaurativa

Desde la Fiscalía remarcaron que el objetivo no fue solamente cerrar un expediente judicial, sino trabajar sobre la conciencia y la responsabilidad frente al cuidado animal.

La procuradora de Fiscalía Cecilia Bagnato destacó que la experiencia permitió una instancia concreta de reeducación y reparación comunitaria.

Entre los puntos valorados durante el proceso se destacó el trabajo directo de la imputada en el área de Fauna Urbana, una experiencia que —según indicaron— ayudó a modificar su mirada respecto de los animales como seres sintientes y sujetos de protección.

Además, las tareas comunitarias realizadas impactaron en beneficio de otros animales en situación de vulnerabilidad y permitieron evitar un litigio penal más extenso.

En los últimos años, distintos sectores judiciales y organizaciones protectoras comenzaron a impulsar mecanismos de justicia restaurativa en casos de maltrato animal, priorizando medidas educativas y preventivas por encima de respuestas exclusivamente punitivas.

La mejor noticia: cómo está hoy Pepón

El dato más positivo del cierre de la causa tiene que ver con el presente de Pepón.

El perro fue entregado en adopción a una familia de acogida y actualmente se encuentra en excelentes condiciones de salud, acompañado por personas que le brindan los cuidados necesarios.

Desde el ámbito judicial señalaron que este desenlace refleja la importancia de contar con equipos especializados en delitos ambientales y maltrato animal, con intervenciones que pongan en el centro la protección y el bienestar de los animales.

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