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Cholila en alerta: el impacto social detrás de los suicidios juveniles y la falta de perspectivas

La comunidad de Cholila atraviesa un momento de profunda preocupación tras registrarse tres suicidios de jóvenes en los últimos 60 días. El dato encendió una fuerte alarma social y abrió un debate sobre las condiciones de vida en la localidad, donde referentes educativos advierten que detrás del drama hay un entramado complejo de crisis económica, angustia colectiva y falta de oportunidades.

Pamela Pérez Navarrete, docente de la Escuela 727 y vinculada a la educación de adultos, describió un escenario social deteriorado que impacta de lleno en la salud mental de las familias, especialmente en adolescentes que crecen en un contexto marcado por la incertidumbre. “No hay perspectivas”, resumió en una entrevista radial, al reflejar el sentimiento que atraviesa a gran parte de la población.

Según explicó, el problema no se limita a lo material. La pérdida de fuentes de ingreso, el empobrecimiento progresivo y la caída de actividades económicas tradicionales generaron un clima social asfixiante. Muchas familias quedaron en situación crítica tras los incendios que afectaron la región, en especial aquellas que dependían del campo y de la cría de animales. A esto se sumó el deterioro de actividades de subsistencia como la recolección de mosqueta, golpeada por el fuego y la sequía.

El panorama laboral tampoco ofrece alternativas. Fuera del empleo público, las oportunidades de trabajo estable son escasas y sectores como la construcción están prácticamente paralizados. Además, una temporada turística debilitada y la suspensión de eventos que dinamizaban la economía local profundizaron la falta de movimiento comercial.

Este contexto, según la docente, se traslada inevitablemente al interior de los hogares y repercute en los jóvenes. La ausencia de un horizonte claro, las conversaciones cotidianas atravesadas por problemas económicos y la sensación de que no hay futuro posible configuran un escenario de alta vulnerabilidad emocional.

Desde su experiencia en educación de adultos, Pérez Navarrete observa una preocupación constante de madres, padres y familias enteras por el bienestar de sus hijos. A la angustia económica se le suman factores como la violencia en redes sociales y la escasa contención en una localidad pequeña, donde muchas veces resulta difícil abordar públicamente estas problemáticas.

Para la docente, la respuesta no puede limitarse únicamente a la asistencia psicológica, aunque reconoce su importancia. Considera que también son necesarias medidas estructurales que reactiven la economía y generen oportunidades reales. “Podés llegar a tener atención, pero si seguís sin trabajo y sin perspectivas, el panorama es difícil”, planteó.

Cholila arrastra además problemáticas históricas, como la falta de agua durante largos períodos del verano, lo que dificulta aún más el desarrollo de proyectos personales y productivos. En ese marco, recordó la protesta de un joven que acampó frente al municipio entre fines de enero y febrero para reclamar oportunidades para la juventud. Ese episodio, según señaló, reflejó con claridad el nivel de desesperación que atraviesa a parte de la comunidad.

El testimonio de Pérez Navarrete expone una realidad compleja, donde el drama de los suicidios no puede analizarse de forma aislada. Se trata de una problemática que se inscribe en un contexto más amplio, atravesado por la fragilidad económica, las consecuencias de los incendios, el desgaste emocional y la dificultad de los jóvenes para encontrar herramientas que les permitan proyectar un futuro.

Fuente: Diario Jornada

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