En el marco del combate contra los incendios forestales que afectan a la región cordillerana, estudiantes de enfermería montaron en Cholila un puesto de descanso y prevención destinado a acompañar a quienes trabajan en la primera línea contra el fuego.
La iniciativa surgió en medio del intenso despliegue de brigadistas, bomberos, voluntarios y vecinos autoconvocados, que desde hace días enfrentan condiciones extremas marcadas por el humo, el calor y el desgaste físico y emocional. Ante este escenario, un grupo de estudiantes decidió organizar un espacio de atención primaria, prevención y contención, pensado para aliviar el impacto que genera la lucha constante contra los incendios.
Leonela Burgos, una de las estudiantes voluntarias, explicó que la propuesta nació “de la solidaridad y de la necesidad de poder ayudar a quienes están en la primera línea, brindándoles alivio y un mejor descanso”. Según detalló, el equipo está integrado por estudiantes del Instituto San Ignacio y de la Universidad del Chubut, quienes rápidamente comenzaron a articular esfuerzos para poner en marcha el puesto.

Junto a Mónica Zúñiga, Micaela Huenelaf, Yamila Reyes, Moira Liempe y Macarena Taux, impulsaron una campaña de donaciones con el objetivo de reunir los insumos necesarios para la atención. “Logramos juntar todo gracias a la gente, que fue muy solidaria. Estamos muy agradecidas porque sin ese apoyo no hubiera sido posible”, destacó Burgos, subrayando el acompañamiento de la comunidad.
En el puesto se realizan tareas de atención primaria y prevención, entre ellas lavaje ocular, colocación de gotas, lavaje nasal, control de signos vitales y descongestión de pies y piernas. Estas prácticas están especialmente orientadas a personas que permanecen durante largas jornadas expuestas al humo, al esfuerzo físico y a condiciones ambientales adversas.
Además, el espacio incorporó un abordaje integral del cuidado al sumarse la psicóloga Leila Eldahuk, quien brinda contención emocional a brigadistas, bomberos y voluntarios. “Sabemos que el desgaste no es solo físico, sino también emocional”, expresó Burgos, destacando la importancia de atender la salud mental en contextos de emergencia prolongada.
El objetivo del puesto es claro: acompañar y cuidar a quienes están cuidando el territorio. “Es una forma de devolverles todo lo que ellos hacen por nuestro lugar”, concluyó la estudiante, reflejando el espíritu solidario que sostiene esta iniciativa en uno de los momentos más difíciles para la región.

