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A espaldas del pueblo siguen avanzado los proyectos mineros de uranio: Jaguar Uranium apuesta por Laguna Salada y La Rosada

La minería de uranio en Chubut vuelve a ocupar un lugar central en el debate productivo provincial. En un escenario marcado por la baja sostenida de la producción petrolera, la provincia comienza a redefinir su matriz económica y mira hacia sectores estratégicos capaces de atraer inversiones, generar empleo y aportar nuevas divisas. En ese contexto, la empresa Jaguar Uranium anunció una fuerte apuesta para desarrollar los proyectos Laguna Salada y La Rosada.

La caída del petróleo convencional abre una ventana de oportunidad para actividades alternativas. Varias compañías ya señalaron el potencial geológico de Chubut, aunque remarcan la necesidad de alcanzar un consenso general en la provincia para avanzar con proyectos de gran escala. Dentro de ese escenario, el uranio aparece como un recurso estratégico que podría transformar el mapa productivo patagónico.

Jaguar Uranium, compañía sudamericana dedicada a la exploración y desarrollo de uranio en Argentina y Colombia, dio un paso clave al fijar el precio de su oferta pública inicial con el objetivo de recaudar 25 millones de dólares. La firma colocará 6.250.000 acciones ordinarias Clase A a un valor de 4 dólares cada una, con el inicio de su cotización previsto en la Bolsa de Valores de Nueva York (NYSE American) bajo el símbolo “JAGU”.

La operación financiera apunta a fortalecer el plan de negocios de la empresa y garantizar fondos para avanzar en tareas de exploración, desarrollo y mantenimiento de activos, además de cubrir necesidades corporativas generales.

“Esta transacción es un hito crucial que posiciona a nuestra compañía para el siguiente capítulo de crecimiento disciplinado y enfocado”, afirmó el director ejecutivo, Steven Gold.

Aunque Jaguar Uranium también tiene presencia en Mendoza, donde opera en la histórica mina Huemul y en el distrito Sierra Pintada, una parte clave de su estrategia está concentrada en Chubut. En la provincia controla los activos Laguna Salada y La Rosada, considerados prioritarios dentro de su cartera sudamericana.

Estos proyectos se ubican en una extensa área que abarca cerca de 300.000 hectáreas, donde también se identificaron objetivos como Susana, Buried Lake y La Rosada. Según la compañía, la región presenta condiciones geológicas favorables para el desarrollo de uranio y ofrece perspectivas de crecimiento a mediano y largo plazo.

En esta etapa, Jaguar prevé avanzar con pruebas metalúrgicas destinadas a confirmar los niveles de recuperación comercial del mineral. Este paso será determinante para evaluar la viabilidad económica de los emprendimientos. Si los resultados son positivos, Chubut podría consolidarse como un actor relevante dentro del mapa minero nacional, especialmente en el segmento de minerales estratégicos vinculados a la energía.

La apuesta por la minería de uranio llega en un momento decisivo para la provincia. Frente al retroceso del petróleo convencional, el desafío pasa por diversificar la matriz productiva y atraer inversiones que impulsen un nuevo ciclo de desarrollo. En ese esquema, proyectos como Laguna Salada y La Rosada podrían convertirse en piezas centrales de una estrategia que busca posicionar a Chubut como un polo energético y minero en el sur argentino.

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