Ni las temperaturas extremas ni la falta de respuestas logran quebrar la voluntad de los 50 trabajadores despedidos del Casino de Esquel. En una jornada donde el termómetro se desplomó hasta los -3°C, los exempleados mantienen su campamento de protesta, turnándose para sostener una vigilia que ya se ha vuelto una postal de resistencia y dolor.
La situación de las familias afectadas sigue estancada como el primer día. Los trabajadores denuncian que aún no han percibido el sueldo correspondiente al mes de marzo que efectivamente trabajaron, y mucho menos han tenido novedades sobre el pago de las indemnizaciones por despido. Entre el frío intenso y la incertidumbre económica, los manifestantes continúan reclamando una solución urgente a una problemática que los mantiene a la intemperie enfrentando graves penurias.

