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¿Defensa o asesinato? El Barrio Alborada llega a juicio: 12 vecinos decidirán el destino de Rodrigo Sánchez

Lo que comenzó como una cena familiar en Trevelin terminó en un baño de sangre. Hoy, un jurado popular debe descifrar una verdad fragmentada en tres versiones: ¿Fue un exceso, un crimen a sangre fría o un acto de supervivencia heroico?

No se discute quién empuñó el arma, sino qué pasaba por su cabeza en ese instante fatal. El juicio por la muerte de Walter Arturo Pardo ha comenzado, y sobre los hombros de doce ciudadanos comunes recae una responsabilidad asfixiante: determinar si Rodrigo Modesto Sánchez es un hombre que se defendió del terror o un homicida que aprovechó el caos.

La noche en que «se llevó puesto a alguno»

Los hechos, reconstruidos por la fiscal María Bottini, nos sitúan en el 16 de septiembre de 2024. El escenario: una vivienda en el Barrio Alborada. El ambiente: una reunión familiar que se pudrió entre gritos y amenazas.

Según los testimonios, Pardo, en un brote de violencia, afiló un cuchillo contra la pared mientras lanzaba una advertencia que hoy suena a profecía: «Hoy me llevo puesto a alguno». La furia se trasladó al patio, donde Pardo atacó el vehículo de Sánchez y golpeó al acusado en la cabeza con un palo. La respuesta fue un destello de acero: una puñalada mortal que terminó con la vida de Pardo en el acto.

El Triángulo de la Justicia: Tres verdades para un solo muerto

El jurado no tiene una tarea fácil. El juicio se divide en tres posturas irreconciliables que decidirán el futuro del imputado:

  1. La Fiscalía (El punto medio): Para la Dra. Bottini, Sánchez actuó bajo ataque, pero «se pasó de la raya». La acusación sostiene que responder a un palazo con una puñalada mortal constituye un exceso en la legítima defensa. Buscan una condena, aunque reducida.

  2. La Querella (Mano dura): Representando a la familia de la víctima, son implacables. Niegan cualquier tipo de defensa. Para ellos, fue un homicidio simple, un acto de voluntad criminal que merece la pena máxima.

  3. La Defensa (Inocencia total): Sostienen que Sánchez es una víctima del destino. Aseguran que fue una legítima defensa plena: no solo salvó su propia vida tras ser golpeado en la cabeza, sino que protegió a su pareja de un agresor fuera de control. Piden la absolución inmediata.

Un testimonio que desgarra

El punto de quiebre emocional del juicio será la declaración de la hermana del fallecido. Su situación es una tragedia griega en tiempos modernos: la víctima era su hermano, pero el acusado es su pareja desde hace ocho años. Su palabra podría inclinar la balanza entre la cárcel y la libertad.

En los próximos días, el desfile de peritos médicos, forenses y policías intentará echar luz sobre las heridas de Sánchez y la trayectoria del cuchillo. El pueblo de Trevelin observa en silencio, esperando saber si la justicia verá en esa puñalada un acto de desesperación o un crimen imperdonable.

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