Dos soldados oriundos de Esquel lograron hacer cima en el Volcán Domuyo, una de las montañas más imponentes del país, conocida como el “techo de la Patagonia” por sus 4.709 metros sobre el nivel del mar. La experiencia se desarrolló al norte de Neuquén y requirió una exigente travesía dividida en dos etapas.
Los protagonistas de la hazaña son el sargento Jonatan Millaldeo y el cabo primero Matías Castillo, quienes se encuentran destinados en la zona como parte del Ejército Argentino, en San Martín de los Andes. Ambos formaron parte de una cordada militar que llevó adelante la ascensión.
“La ascensión fue realizada por una cordada militar de la cual fuimos parte”, explicó el cabo primero Castillo, al relatar los detalles de una experiencia que demandó no solo preparación física, sino también fortaleza mental y adaptación del cuerpo a la altura.

El Volcán Domuyo está clasificado como una montaña de alta montaña, lo que implica desafíos particulares para el organismo. Según relataron los soldados, la altura genera el llamado mal agudo de montaña, un cuadro provocado por la falta de oxígeno en elevaciones superiores a los 2.500 metros sobre el nivel del mar. Entre los síntomas más frecuentes mencionaron náuseas, vómitos, dolor de cabeza, fatiga y falta de aire, efectos conocidos también como puna.
“Para subir una montaña como el Domuyo no solo se requiere preparación física, sino también mental y hasta orgánica”, señalaron tras completar la travesía, destacando la exigencia que impone uno de los picos más altos de la región patagónica.
El Domuyo, además de ser un desafío para montañistas y cordadas especializadas, es un símbolo de la Patagonia profunda, y no deja de ser significativo que la cima haya sido alcanzada por dos patagónicos y esquelenses, reafirmando el vínculo entre el territorio y quienes lo habitan.

