En Esquel

Ecocidio en Chubut: incendios arrasaron 70 mil hectáreas y dejaron una catástrofe ambiental

Después de más de tres meses y medio de combate contra el fuego, el incendio forestal en el Parque Nacional Los Alerces fue finalmente declarado “controlado”. La información fue confirmada por el Comando Unificado integrado por la Agencia Federal de Emergencias, la Administración de Parques Nacionales y el gobierno de Chubut, en el marco de una de las temporadas más devastadoras que haya vivido la Patagonia.

El saldo es alarmante: cerca de 70.000 hectáreas de bosque nativo y plantaciones forestales de pino fueron arrasadas por el fuego en toda la región. Solo en Los Alerces, el daño supera las 16.000 hectáreas, consolidando este episodio como uno de los peores incendios registrados en la historia provincial.

El foco principal, denominado Puerto Café, comenzó el 9 de diciembre de 2025 tras la caída de un rayo en una zona intangible del parque, en el brazo sur del lago Menéndez. A partir del 5 de enero, las condiciones extremas —altas temperaturas, fuertes vientos y sequía prolongada— favorecieron una propagación explosiva que avanzó hacia los lagos Verde y Rivadavia.

El 21 de enero, las llamas superaron los límites del parque y se extendieron hacia zonas pobladas, afectando más de 15.000 hectáreas en Villa Lago Rivadavia y alrededores de Cholila. Recién el 18 de febrero el incendio fue declarado “contenido”, una etapa previa a su control definitivo, en la que se logra frenar su expansión aunque persistan focos activos dentro del perímetro.

En paralelo, otro incendio de gran magnitud se desarrolló en Puerto Patriada, en la localidad de El Hoyo, dentro de la Comarca Andina. Ambos focos, que llegaron a conformar un verdadero “mega incendio”, explican la enorme superficie afectada en la región.

Especialistas advierten que el noroeste patagónico se ha convertido en una zona crítica. En las últimas dos décadas, los incendios forestales provocaron la pérdida de entre el 40% y el 50% del bosque nativo, según datos del ámbito científico. Este escenario está directamente vinculado al avance de la crisis climática, que intensifica las condiciones de sequía y aumenta la frecuencia de eventos extremos.

Además, la presencia de especies exóticas como los pinos agrava el problema. Estas plantaciones, impulsadas en su momento por políticas forestales, generan mayor carga de combustible y reducen la humedad del suelo, facilitando la propagación del fuego en un entorno ya vulnerable.

El impacto ambiental es profundo. La destrucción de bosques no solo implica la pérdida de biodiversidad, sino también la alteración del ciclo del agua, la liberación de carbono almacenado y el deterioro de los medios de vida de comunidades locales que dependen de estos ecosistemas.

En este contexto, el hecho de que el incendio esté “controlado” no significa que el problema haya terminado. Este estado indica que se logró frenar su avance y delimitar su perímetro, pero aún pueden existir focos activos dentro de la zona afectada.

La magnitud del desastre vuelve a poner en debate las políticas de prevención y manejo del fuego en la Patagonia, en una región donde los incendios ya no aparecen como eventos aislados, sino como parte de una dinámica cada vez más frecuente y destructiva.

Fuente: Ariel Iglesias / La Izquierda Diario

Related posts

Nación acordó declarar la emergencia ígnea por los incendios en la Patagonia

Raquel Baldero

Esquel celebra el Día de la Independencia de Chile con vino, danzas y comunidad

Maria Sol Cardenas

Nuevo paro universitario por la ley de financiamiento y en reclamo de aumento

Raquel Baldero