Un estudio liderado por el especialista Guillermo Montiel evaluó a casi 300 vecinos de El Bolsón y Lago Puelo expuestos a incendios forestales y calefacción a biomasa. Aunque más del 60% reportó tos o dificultad para respirar, la mayoría de las espirometrías arrojó valores estables.
Los resultados de la Campaña de Salud Respiratoria realizada en la Comarca Andina trajeron alivio, pero también valiosa información estadística para la salud pública local. El informe final, elaborado por el médico neumonólogo Guillermo Montiel (especialista del Hospital Fernández de Buenos Aires), concluyó que no existe un daño pulmonar generalizado en la población evaluada a raíz de la exposición al humo ambiental, a pesar de la recurrencia de incendios forestales en la zona y el uso masivo de leña para calefacción.
La iniciativa, coordinada en conjunto con el Hospital de Área de El Bolsón —dirigido por Laín Bullentini—, surgió con el objetivo de empezar a construir evidencia científica sobre el impacto de la biomasa y las quemas en la salud de las comunidades patagónicas. En total, 278 vecinos participaron de forma voluntaria en las distintas jornadas desplegadas en Lago Puelo y El Bolsón, sometiéndose a entrevistas clínicas, medición de signos vitales y pruebas de espirometría para medir su capacidad pulmonar.
Síntomas bajo la lupa
A pesar de descartarse un escenario de gravedad colectiva, el informe de Montiel encendió algunas alarmas respecto a la calidad de vida y la prevalencia de afecciones en la región:
El 63 % de los participantes manifestó presentar tos y/o dificultad para respirar al momento de la evaluación.
El 60 % informó padecer alguna enfermedad crónica, y dentro de este universo, las patologías respiratorias representaron el 57 % de los casos.
El 51 % de las personas evaluadas se clasificó como fumadora.
Asimismo, el estudio constató que la población local convive con una exposición prolongada al humo ambiental y domiciliario, ligada estrechamente al uso de leña como principal recurso para combatir las bajas temperaturas.
Los datos clínicos
Durante el despliegue sanitario se analizaron con éxito 272 espirometrías, un test rápido e indoloro que mide la función pulmonar mediante el soplado en una pipeta. Los datos técnicos revelaron que el 14 % de los pacientes presentó una capacidad vital forzada (CVF) inferior al 80 % del valor esperado, mientras que el 11 % registró una relación VEF1/CVF por debajo del 70 %. Por su parte, los niveles de oxigenación basal en reposo se mostraron, en términos generales, completamente conservados.
«La idea es empezar a construir evidencia sobre cómo impactan los incendios y, a partir de eso, pensar políticas públicas», había destacado Bullentini al inicio de la convocatoria, recordando episodios críticos de incendios en áreas como Cabeza de Indio, Confluencia, la Costa del Río Azul y Mallín Ahogado.
El documento concluye que, si bien la carga de síntomas cotidianos es elevada y existen casos puntuales con alteraciones funcionales que requerirán un seguimiento médico estricto, el entorno ambiental actual no ha generado un impacto estructural irreversible en los pulmones de los habitantes. Las autoridades sanitarias planean dar continuidad a esta investigación con nuevas instancias de evaluación programadas para septiembre y hacia fin de año, buscando consolidar una base de datos robusta para el diseño de futuras estrategias de prevención.

