En Esquel

«El cambio climático ya no es el contexto, es el riesgo»: Fuerte advertencia de la Fiscalía de Esquel en un congreso internacional

La procuradora Cecilia Bagnato expuso en Latinoamérica la crisis ígnea que atraviesa la Patagonia. Denunció que el 90% de los incendios son causados por humanos y pidió leyes más duras para frenar el «ecocidio» inmobiliario.

Mientras el mundo rinde homenaje hoy a quienes combaten el fuego en primera línea, la justicia local llevó la voz de alerta a escala continental. La procuradora de fiscalía de Esquel, Cecilia Bagnato, presentó una cruda radiografía sobre los incendios forestales en la Patagonia argentina durante el IV Congreso Internacional de Fiscales de Latinoamérica, celebrado recientemente bajo el lema del enfrentamiento a crímenes ambientales.

Con la autoridad de quien gestiona las causas en una de las zonas más calientes del país, Bagnato fue contundente: el último verano fue el más seco en tres décadas, con incendios que se extendieron por cuatro meses y devoraron más de 40.000 hectáreas. «El cambio climático es un factor determinante de riesgo que nos obliga a repensar la justicia», aseguró la funcionaria ante fiscales de toda la región.

Uno de los puntos más polémicos de la ponencia fue la conexión directa entre las llamas y los intereses financieros. Bagnato señaló que entre el 90% y el 95% de los focos se originan por acción humana, y que en muchos casos el fuego es utilizado como una herramienta para el cambio de uso del suelo. La Fiscalía de Esquel sigue de cerca la hipótesis de que detrás de los bosques quemados se esconden especulaciones inmobiliarias y beneficios económicos que deben ser investigados hasta las últimas consecuencias.

A esta problemática se suma la presencia de especies exóticas, como los pinos madereros, que funcionan como combustible de alta intensidad, desplazando al bosque nativo y agravando la magnitud de los siniestros.

La exposición no solo abordó el daño ecológico, sino el impacto humano. La funcionaria describió el concepto de «solastalgia», la angustia profunda que sienten los habitantes al ver su entorno devastado, y alertó sobre los problemas respiratorios graves (PM2.5) y el estrés postraumático que sufren los niños que pierden sus hogares.

Desde el punto de vista jurídico, Bagnato planteó la urgencia de actualizar las herramientas legales en Argentina:

  • Figura de Ecocidio: La necesidad de introducir tipos penales agravados que protejan el ambiente de forma eficaz.

  • Investigación a fondo: Desentrañar la responsabilidad de personas jurídicas y funcionarios públicos que podrían estar detrás de los negocios con tierras quemadas.

  • Compromiso local: Reafirmó el compromiso de la Fiscalía de Esquel para que la naturaleza deje de ser un escenario de impunidad.

«Proteger la Patagonia es proteger un regulador climático global», concluyó Bagnato, dejando en claro que para frenar las llamas no solo se necesitan aviones hidrantes y brigadistas, sino una justicia que actúe con creatividad y firmeza frente a la criminalidad ambiental.

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