En Esquel

El cuento de la permuta: Recuperaron en Esquel una moto estafada tras un insólito pasamanos por redes sociales

Un adolescente de 17 años cambió su moto por otra que no andaba, intentó salvar el negocio haciendo otro canje por Facebook y terminó con un vehículo sin papeles que tenía pedido de secuestro. La policía la encontró en el barrio Cañadón de Bórquez.

Lo que empezó como una aventura de negocios juvenil terminó en un verdadero dolor de cabeza policial y judicial para una familia de Esquel. Tras un discreto trabajo de hormiga, la División Sustracción Automotores de la policía local logró recuperar y secuestrar una moto que venía con «sorpresa»: tenía un pedido de secuestro activo por una causa de estafa.

El procedimiento se concretó en las calles del barrio Cañadón de Bórquez. Allí, los efectivos policiales —que ya le venían siguiendo el rastro con tareas de vigilancia y seguimiento de campo— lograron identificar el rodado justo cuando circulaba por la zona. Al meter los datos en el sistema informático, saltó la ficha al toque: el vehículo tenía pedido de secuestro vigente desde el pasado 6 de julio de este año.

Un canje atrás del otro (y todos mal)

La historia detrás de la moto es casi de película. Todo empezó con la denuncia de una vecina de Esquel que se acercó a la policía a contar el tremendo enredo en el que se había metido su hijo de 17 años. El chico, con ganas de cambiar de aire (o de ruedas), realizó una primera permuta: entregó su moto a cambio de otra.

El problema fue que el nuevo vehículo le duró un suspiro; presentó fallas mecánicas graves casi de inmediato. Al ver que lo habían «dormido», el adolescente intentó contactar al otro involucrado para deshacer el trato y recuperar su moto original, pero del otro lado solo hubo silencio de radio. No le contestaron nunca más.

Lejos de resignarse a perder, el joven decidió intentar salvar algo de lo perdido y volvió a la carga. Publicó la moto rota en una red social y concretó un segundo intercambio con un hombre que lo contactó por ahí. ¿El resultado? Recibió otra moto, pero esta vez completamente «floja de papeles».

El control que destapó todo

El final de la cadena de malas decisiones llegó unos días después durante un control preventivo en la calle. El personal policial detuvo la marcha del menor y, al constatar que andaba sin una sola documentación encima, se iniciaron las actuaciones de rigor.

A partir de ahí, la División Sustracción Automotores, bajo las directivas del Ministerio Público Fiscal, empezó a tirar del hilo de la investigación hasta dar con el paradero del rodado en el Cañadón de Bórquez. Por orden del fiscal de turno, la moto fue secuestrada y quedó bajo resguardo de la Justicia, poniéndole fin a este accidentado pasamanos digital.

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