El incendio forestal que se inició el pasado 1 de diciembre en la zona conocida como El Turbio está actualmente fuera de control, manteniendo en alerta máxima a las autoridades. Las últimas horas han sido cruciales para reforzar la logística, sumando más de medio centenar de combatientes que ahora superan los 50, enfocados principalmente en el punto caliente conocido como «Loma de la Chancha».
Cincuenta y ocho brigadistas, entre personal del Servicio Provincial de Manejo del Fuego (SPMF) y el Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF), además de equipos de Protección Ciudadana, son los héroes anónimos que se adentran en el espeso bosque. Su labor es titánica: luchan cara a cara contra un fuego que no solo consume la naturaleza, sino que también pone en riesgo sus propias vidas.
La dificultad del terreno es extrema, obligando a los brigadistas a utilizar todos los medios disponibles. Mientras algunos equipos llegan por vía aérea o en vehículos terrestres, otros, como los valientes combatientes de Epuyén, demuestran su tenacidad llegando a lomo de caballo y cruzando ríos helados y profundos para alcanzar el frente de batalla. Su objetivo es claro y común: salvar el bosque patagónico.
Para maximizar el impacto, el operativo aéreo también se intensificó. Tres aviones hidrantes se han sumado a las tareas de descarga de agua, brindando apoyo vital a los dos helicópteros que ya estaban trabajando en la zona. Cabe destacar que el incendio afecta un área que ya fue damnificada en el año 2015, lo que resulta en una acumulación de vegetación seca y árboles caídos. Esta triste herencia es la que alimenta el fuego y provoca el espeso y persistente humo que complica las tareas de combate y visibilidad para las aeronaves. La lucha continúa sin descanso para contener este desastre ambiental.
Fuente: Diario Jornada

