En ese contexto, el director ejecutivo del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), Carlos Sinesi, desmintió una de las creencias más difundidas sobre la producción avícola: el supuesto uso de hormonas.
«No hablamos de un mito porque los mitos suelen tener algo de realidad. Acá no hay absolutamente nada de realidad», afirmó.
Para explicarlo, recordó el tratamiento que recibió Lionel Messi durante su infancia. «A Messi le dieron hormonas de crecimiento cuando tenía 12 años. En un pollo eso sería imposible porque está listo para faena en apenas 45 días», sostuvo.
El especialista explicó que el rápido crecimiento de las aves se debe al mejoramiento genético, la alimentación balanceada y la incorporación de nuevas tecnologías, incluso inteligencia artificial para optimizar el bienestar animal.
Además, destacó que la industria argentina produce cerca de mil millones de pollitos por año y exporta carne aviar a más de 70 países, aunque considera que el mayor potencial de crecimiento seguirá estando en los mercados internacionales.
Fuente: Na

