El Hospital Zonal de Esquel vivió este viernes una jornada cargada de emoción y gratitud. Tras 32 años de trabajo ininterrumpido en el área de Tocoginecología, la comunidad hospitalaria rindióa un sentido homenaje a Nivia Alonqueo, una figura emblemática del establecimiento que se jubiló en abril pasado luego de liderar como Jefa de Enfermería durante los últimos 15 años.
El acto congregó a médicos, enfermeros, obstetras, ecografistas, personal administrativo, familiares y amigos. El momento principal llegó con el descubrimiento de una placa conmemorativa que oficializa que, a partir de ahora, la Sala de Partos llevará el nombre de Nivia Alonqueo, inmortalizando así su entrega a la atención de madres y recién nacidos de la cordillera.
La iniciativa de bautizar la sala con su nombre fue impulsada por su compañero Marcelo Paladri a través de una solicitud dirigida al director del hospital, Carlos Winter. La propuesta sumó rápidamente el respaldo masivo y la firma de exintegrantes de Tocoginecología, profesionales en actividad y trabajadores de diversas áreas del nosocomio, reflejando el cariño y respeto que sembró durante más de tres décadas.
«Dios me puso en el lugar justo»
Visiblemente conmovida, Nivia repasó su trayectoria, la cual comenzó desde muy abajo. «Fui auxiliar de enfermería, estuve por consultorio externo como un año. Después ingresé a Internación; estuve 8 años de auxiliar hasta que me capacité y logré el título de enfermera universitaria en 2002», recordó. Más tarde continuó con la licenciatura, carrera en la que le quedó apenas una materia pendiente.
Sin embargo, su lugar en el mundo siempre estuvo en el acompañamiento a las futuras madres: «Me encantaba ir a recibir y atender a las mamás que estaban en esa etapa teniendo a su bebé. Estar pendiente de ella, acunarla, sostenerla y darle la palabra de aliento que necesitaban en su momento era un placer. Realmente nunca esperé este momento ni me imaginé algo tan importante».
Al reflexionar sobre su labor, destacó el valor humano de la profesión: «La enfermería es una vocación muy entregada al prójimo. Todo el tiempo estamos brindando cuidado y sostén. Una enfermera tiene que ser muy amable, atenta y sentir empatía por el dolor del otro».
Para finalizar, la homenajeada compartió un detalle simbólico sobre sus raíces que conecta directamente con la sala que ahora lleva su nombre: «Mi apellido es Alonqueo, es de origen aborigen y significa resplandor o brillo. Da justo con la sala de partos, donde uno espera la alegría y el brillar de una nueva vida. Creo que Dios me puso en el lugar justo. Es muy gratificante y le agradezco profundamente a mis compañeros por tenerme presente».
Ver esta publicación en Instagram

