Una extensa audiencia judicial, que se prolongó durante cinco horas en los tribunales de Esquel, terminó este viernes con una nueva decisión sobre la situación procesal de Miguel Battista, el bioquímico de 71 años acusado de haber mantenido cautiva a su pareja y a sus tres hijos dentro de su vivienda en esa localidad cordillerana.
El juez José Luis Ennis resolvió extender la prisión preventiva por otros 30 días, aunque modificó la modalidad de cumplimiento: Battista permanecerá bajo arresto domiciliario en su chacra de Trevelin, un lugar que recientemente fue escenario de un allanamiento en el marco de la investigación.
La jornada estuvo marcada por un fuerte cruce entre el Ministerio Público Fiscal y la defensa del imputado. El abogado Daniel Sandoval presentó cuatro testigos con el objetivo de respaldar la inocencia del bioquímico y cuestionar los elementos que sostienen la acusación.
Del otro lado, la fiscal Cecilia Bagnato sostuvo que la línea investigativa se mantiene y remarcó que la Fiscalía utilizará al máximo los seis meses de plazo previstos para avanzar con la pesquisa.
El caso generó una fuerte conmoción por las características de la denuncia: un hombre de 71 años señalado por presuntamente haber privado de la libertad a su propia familia durante un período que ahora intenta esclarecer la Justicia.

