La Fiscalía avanza en una investigación por presuntas estafas vinculadas a la compra de vehículos, un tipo de delito que viene creciendo en distintas zonas del país y que vuelve a encender alertas sobre las operaciones informales en el mercado automotor.
Las denuncias comenzaron a llegar de manera aislada a la agencia de investigaciones complejas, pero rápidamente empezaron a mostrar un patrón claro. Lo que en un principio parecía un simple incumplimiento contractual terminó revelando un posible modus operandi basado en engaños reiterados: los damnificados entregaban sus autos junto con la documentación correspondiente, pero nunca recibían el pago ni lograban volver a contactar a los supuestos compradores.
El procurador de Fiscalía, Ismael Cerda, llevó adelante distintas medidas para esclarecer los hechos. Según se pudo establecer, las maniobras tenían varios puntos en común: la entrega de vehículos con el formulario 08 firmado, la utilización de documentos de pago que luego resultaban incobrables y la reiteración de los mismos compradores en diferentes operaciones.
A medida que avanzó la investigación, Cerda logró identificar a los presuntos autores y detectó una característica clave que explicaría la dificultad para localizarlos: se trata de personas sin domicilio fijo, con una dinámica itinerante entre ciudades y provincias, dedicadas a la compra y venta de vehículos. Esta movilidad constante habría sido utilizada como estrategia para evadir responsabilidades y complicar el accionar judicial.
Las tareas de investigación permitieron ubicar a los sospechosos en Puerto Deseado. Con esa información, la Fiscalía solicitó su detención ante el juez interviniente, argumentando la falta de arraigo y el riesgo de fuga. El objetivo es avanzar con la formalización de la investigación y exigir la fijación de un domicilio legal para garantizar el proceso.
Este jueves, efectivos de la División de Investigaciones y Narcocriminalidad de Puerto Deseado concretaron la identificación y detención de los dos imputados, un hombre y una mujer. Ambos fueron trasladados a Esquel, donde permanecerán a la espera de la audiencia judicial.
El caso vuelve a poner el foco en los riesgos de las operaciones de compraventa de vehículos sin controles estrictos ni intermediarios confiables, una modalidad que suele ser aprovechada por estafadores para concretar maniobras rápidas y difíciles de rastrear.

