La Cámara Penal ratificó la máxima pena para Miguel Vargas Nehuén. El tribunal pulverizó la coartada de la defensa y validó las pruebas científicas que confirmaron un ataque brutal en un contexto de violencia de género.
No hubo accidente, hubo un femicida. La Cámara en lo Penal de Esquel confirmó de manera unánime la condena a prisión perpetua para Miguel Alejandro Vargas Nehuén, hallado culpable del homicidio agravado de su pareja, Ana Alicia Calfín, ocurrido en agosto de 2023. El fallo ratifica lo dictado previamente por un jurado popular y el juez técnico, Dr. Jorge Novarino.
El derrumbe de la coartada: La estufa y el bidón de nafta
Desde el inicio del caso, Vargas Nehuén intentó instalar una versión exculpatoria: aseguraba que Ana se había quemado accidentalmente al intentar avivar el fuego de una estufa con combustible. Para sostener este relato, la defensa se aferró a las primeras palabras de la víctima en el hospital, quien, en un estado de shock profundo, llegó a decir que el incidente había sido «su culpa».
Sin embargo, el magistrado Martín Eduardo Zacchino, junto a sus pares, desarticuló esta teoría basándose en evidencias científicas irrebatibles. Las pericias ígneas y médicas, sumadas al testimonio del personal de salud que asistió a Ana, demostraron que el foco del fuego y las lesiones no coincidían con un siniestro casual, sino con un ataque directo.
«Se iba a morir como su mamá»
El tribunal puso especial énfasis en el desgarrador contexto de violencia en el que vivía la víctima. Se determinó que aquel intento inicial de Ana por proteger a su agresor fue producto del vínculo asimétrico y el miedo arraigado.
Un detalle estremecedor marcó el fallo: la propia Ana había manifestado que «se iba a morir como su mamá», quien también fue víctima de un femicidio. Además, el análisis del celular de la víctima fue clave; fotografías recuperadas mostraron que, minutos antes del ataque, la vivienda era un escenario de caos con muebles volcados y vidrios rotos, desmintiendo la «tarde tranquila» que describió el condenado.
Un veredicto sólido
La Cámara rechazó de plano el pedido de la defensa de considerar el hecho como un «homicidio preterintencional» (sin intención de matar). Los jueces fueron tajantes: utilizar combustible para quemar a una persona es un medio idóneo y directo para causar la muerte.
Revisión final: Debido a que se trata de la pena más grave contemplada en el Código Penal, la sentencia fue enviada al Superior Tribunal de Justicia para su revisión final.
Vargas Nehuén escuchó la confirmación de su destino tras las rejas de forma remota desde la unidad carcelaria. Mientras tanto, en la sala, familiares y amigos de Ana Calfín recibieron la noticia con la pesada pero necesaria sensación de que, finalmente, la justicia no se dejó engañar.

