Vecinos de Esquel, Cholila y la región estallaron en las redes sociales tras recibir facturas con aumentos impagables. Hay pánico por lo que pueda pasar en pleno invierno.
El invierno se viene con todo en la cordillera chubutense, pero este año el frío no es lo único que congela: las facturas de gas dejaron helados a miles de usuarios. Vecinos de Esquel, Cholila y otras localidades de la región pusieron el grito en el cielo tras recibir boletas con montos que en muchos casos superan holgadamente las seis cifras, abriendo un panorama de total incertidumbre para los meses más duros del año.
La bronca se hizo sentir con fuerza en las redes sociales. Lo que empezó como un comentario aislado se transformó en una catarata de quejas donde los usuarios compartieron capturas de sus boletas para visibilizar el golpe al bolsillo. El abanico de precios es de terror: se registraron facturas de $48.000, $70.000, $100.000, $128.000, $196.000 y un tope alarmante que tocó los $278.000.
«Pasé de pagar 70 mil pesos en abril a 128 mil en junio, y eso que tengo una sola pantalla calefactora en el local. No quiero ni pensar lo que van a ser julio y agosto», relató con angustia una comerciante de la zona, reflejando el drama que viven las PyMEs locales para mantener las persianas altas.
Vencimientos a contramano del sueldo
Para colmo de males, al salto de los precios se le sumó un problema de calendario. Muchos vecinos denunciaron que las boletas cierran y vencen antes de que las familias, los estatales o los jubilados perciban sus haberes mensuales. Esto genera una trampa inevitable: al no poder pagar a término, se les acumulan intereses por mora, encareciendo todavía más el servicio.
La situación es crítica en una región donde la calefacción no es un lujo, sino un recurso vital de supervivencia debido a las temperaturas bajo cero extremas. Con este escenario, tanto las familias como los pequeños comercios se encuentran en una encrucijada, teniendo que destinar gran parte de sus ingresos solo a cubrir los servicios básicos y con el miedo latente de que los próximos meses la situación se vuelva directamente insostenible.


