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Incendio en el Parque Nacional Los Alerces: cómo sigue el operativo tras el fuego

El operativo para controlar las consecuencias de los incendios forestales en el Parque Nacional Los Alerces continúa activo, con tareas de vigilancia permanente en las zonas afectadas y el inicio de las primeras acciones para la recuperación ambiental del área protegida.

El intendente del parque, Ariel Rodríguez, confirmó que los focos registrados en los sectores de La Tapera y Puerto Café se encuentran actualmente contenidos. Sin embargo, explicó que los equipos siguen trabajando porque todavía aparecen puntos calientes que pueden reactivar el fuego.

“Si bien uno podría decir que está controlado, la realidad es que siguen apareciendo humos”, señaló el funcionario al referirse a la situación actual en el parque.

Según detalló, en varios sectores los troncos de gran tamaño continúan quemándose internamente. Este fenómeno provoca que, cuando se registran jornadas de altas temperaturas, el fuego vuelva a activarse desde el interior de la madera y genere nuevas columnas de humo.

Rodríguez explicó que el fuego avanza como una brasa dentro de los troncos y que, con el paso de los días, las zonas que antes estaban húmedas por las lluvias pierden esa humedad. Cuando las temperaturas aumentan, el calor alcanza esos sectores externos y reaparecen los focos de humo.

Por esta razón, desde hace casi veinte días se mantiene un operativo de observación permanente en toda el área afectada. El objetivo es detectar rápidamente cualquier punto caliente y actuar antes de que el fuego vuelva a propagarse.

Uno de los principales recursos utilizados para este trabajo es un medio aéreo equipado con una cámara de 360 grados que realiza sobrevuelos diarios sobre el parque, generalmente entre las 15 y las 16 horas.

“Se detectan puntos calientes con la cámara o con sensores, se identifican las coordenadas y se envían combatientes al día siguiente”, explicó Rodríguez sobre el sistema de monitoreo que se utiliza actualmente.

Las tareas de intervención varían según la zona en la que se detectan los focos. En el sector de La Tapera se utilizan vehículos o lanchas para llegar a los puntos calientes, mientras que en áreas de difícil acceso se recurre a helicópteros o aviones hidrantes que permiten enfriar el terreno desde el aire.

En esta etapa del operativo, el trabajo está a cargo principalmente del personal del Parque Nacional Los Alerces y del Servicio Provincial de Manejo del Fuego. Las brigadas que habían llegado como refuerzo desde otros parques nacionales y localidades ya comenzaron a retirarse.

Rodríguez también advirtió que la región atraviesa un déficit hídrico, aunque señaló que el descenso de las temperaturas y las primeras heladas ayudan a mejorar las condiciones de humedad en el ambiente.

En ese contexto, expresó su expectativa de que el próximo invierno traiga nevadas abundantes que permitan recargar los cursos de agua de la cordillera y contribuir a recuperar el equilibrio hídrico afectado durante la temporada.

Mientras continúan las tareas de control del fuego, el parque ya comenzó a planificar el proceso de recuperación ambiental de las áreas dañadas.

Uno de los ejes principales será un plan de monitoreo post-incendio que evaluará el impacto del fuego sobre la vegetación, la fauna y la cuenca hídrica. Este trabajo se realizará en conjunto con organismos provinciales y universidades.

Rodríguez explicó que la pérdida de cobertura forestal puede generar nuevos riesgos en el futuro. Las lluvias o nevadas, por ejemplo, podrían provocar deslizamientos de suelo, acumulación de sedimentos o afectar tomas de agua e infraestructuras.

En paralelo, también se proyecta un plan de reforestación con especies nativas del parque. Para ello se realizará la recolección de semillas dentro del área protegida, con el objetivo de producir plantines que permitan iniciar la restauración del bosque dentro de aproximadamente dos años.

Otra de las acciones que ya se encuentra en marcha apunta a la protección del huemul, una de las especies más emblemáticas de la Patagonia que habita en el parque.

Aunque estos animales no sufrieron daños directos por el fuego, sí se vieron afectados por la pérdida de áreas de alimentación. Por ese motivo se implementó un plan de forrajeo que consiste en colocar fardos de alimento en sectores donde se detecta la presencia de estos ejemplares.

Los puntos de alimentación se establecen a partir del seguimiento del movimiento de los huemules y se complementan con cámaras trampa que permiten monitorear su comportamiento y verificar qué especies se acercan al alimento, ya que también podrían hacerlo animales exóticos.

Según explicó el intendente del parque, el objetivo de estas medidas es garantizar la supervivencia de las especies nativas mientras el ecosistema comienza su proceso natural de recuperación tras los incendios.

Fuente: EQSNotas

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