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Incendio en El Turbio: una semana de lucha contra un fuego voraz que avanza rápido

Desde el 1.º de diciembre, la reserva de El Turbio —en la zona conocida como Loma de la Chancha, en Chubut— arde sin tregua. Lo que comenzó con la caída de un rayo se transformó en un incendio forestal persistente que ya supera una semana de actividad intensa, con avances preocupantes en la “cabeza” del frente y focos secundarios en la cola.

El fuego arrasa con matorral y bosque nativo, alimentado por “combustible vegetal pesado”, restos de incendios anteriores y una topografía escarpada que dificulta el acceso. Esa combinación complica de modo extremo las tareas de contención.

A lo largo de estos días, los equipos de combate al fuego —integrados por brigadistas del Servicio Provincial de Manejo del Fuego (SPMF), junto al Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF), brigadas de Parques Nacionales, y otras dependencias provinciales y municipales — desplegaron un operativo complejo. Involucra medios terrestres, helicópteros con helibalde, aviones hidrantes y la apertura de fajas cortafuegos para intentar frenar el avance.

Sin embargo, las condiciones no colaboran: durante varios días el humo fue tan denso que impidió las operaciones aéreas y obligó a concentrar los esfuerzos en el terreno accesible. Además, vientos del sector oeste, bajas humedades y temperaturas moderadas crearon un escenario ideal para la propagación desenfrenada.

Según las autoridades, será una semana -o posiblemente más- de intenso combate. Abel Nievas, titular de la Secretaría de Bosques provincial, declaró que el operativo podría demandar entre 10 y 15 días, dadas las dificultades del terreno —pendientes, acceso complicado, falta de rutas, vegetación altamente inflamable— y la carga residual de incendios anteriores.

Por ahora, la superficie total afectada aún está bajo evaluación, aunque estimaciones oficiales y extraoficiales ya hablan de más de 400 hectáreas consumidas. Además, se identificaron focos secundarios que complican aún más el control.

El operativo de emergencia continúa sin pausa: los brigadistas intentan ampliar y reforzar líneas de control, enfriar áreas conflictivas y mantenerse alerta ante posibles cambios en el clima, como tormentas aisladas, que podrían alterar el comportamiento del fuego.

Mientras tanto, la comunidad y los organismos provinciales mantienen la expectativa de que, con el esfuerzo conjunto de brigadas y colaboración interinstitucional, se pueda finalmente contener el avance y evitar que se extienda el daño ecológico en esa zona tan sensible.

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