La ciclista chubutense Mariana Ojeda logró una consagración histórica para el deporte argentino al quedarse con el Campeonato Iberoamericano de XCM en la categoría Damas A, durante la competencia disputada en Atacama, Chile. La corredora de Esquel atravesó uno de los circuitos más duros de su carrera y terminó subiéndose a lo más alto del podio después de una jornada marcada por la altura, el desgaste físico extremo y una caída que casi la deja fuera de carrera.
El título obtenido por la atleta patagónica representa además un enorme impulso para el mountain bike argentino, una disciplina que en los últimos años viene creciendo de manera sostenida en competencias de larga distancia y resistencia. El XCM, conocido como Cross Country Maratón, es una de las modalidades más exigentes del ciclismo de montaña por sus recorridos extensos, cambios de terreno y desgaste físico prolongado.
Un circuito extremo en pleno desierto de Atacama
La competencia se desarrolló en escenarios emblemáticos del desierto chileno, una de las geografías más hostiles y atractivas del continente para las pruebas de endurance. El trazado incluyó sectores como Valle de la Luna, Las Cornisas y Catarpe, atravesando arena, piedras, cruces de río y zonas técnicas que exigieron al máximo a cada participante.
Ojeda debió competir además en condiciones poco favorables para la adaptación física. La carrera comenzó a unos 2.400 metros sobre el nivel del mar y la ciclista apenas había podido llegar cinco días antes al lugar para intentar aclimatarse.
“Fue una competencia muy compleja”, explicó la campeona, que recorrió cerca de 75 kilómetros en la jornada oficial del Iberoamericano. La falta de adaptación a la altura y el desgaste acumulado convirtieron la prueba en una batalla física y mental.
La caída que casi termina con el sueño
Uno de los momentos más dramáticos de la carrera ocurrió cerca del kilómetro 25, cuando Mariana sufrió una fuerte caída luego de que otra competidora impactara delante suyo.
“Volé de la bici; nunca había tenido una caída así”, recordó sobre el accidente que la dejó golpeada y con mucho dolor en pleno recorrido.
Pese a eso, decidió continuar. Bajó el ritmo, administró fuerzas y siguió avanzando en un circuito donde muchos corredores comenzaron a sentir el desgaste del terreno y la altura. La ciclista aseguró que en ese momento solo pensaba en terminar.
La sorpresa llegó recién después de cruzar la meta. Ya en su alojamiento, Ojeda confirmó que había obtenido la medalla de oro y se había convertido en Campeona Iberoamericana. “Lloré de la alegría”, confesó emocionada tras conocer el resultado oficial.
El esfuerzo familiar detrás de la medalla dorada
Detrás del logro deportivo hubo también meses de entrenamiento intenso en condiciones climáticas adversas y un importante sacrificio económico para poder viajar y representar a la Argentina en Chile.
La deportista destacó especialmente el acompañamiento de su familia, que colaboró para afrontar los costos del viaje y sostener la preparación previa. El ciclismo de montaña suele requerir una inversión elevada en traslados, equipamiento técnico y mantenimiento de bicicletas, algo que muchas veces obliga a los atletas regionales a autofinanciarse para competir a nivel internacional.
“Fue mucho esfuerzo el que hicimos como familia para que yo hoy pueda estar acá representando al país”, expresó la campeona, que además remarcó el orgullo de llevar el nombre de Esquel y de Chubut a lo más alto del podio iberoamericano.
Con esta consagración, Mariana Ojeda se suma a la lista de deportistas patagónicos que siguen posicionando al sur argentino en competencias internacionales y confirma el gran presente del ciclismo de montaña femenino en la región.
Fuente: SuperDepor

