La Confederación General del Trabajo (CGT) encabezó este jueves una multitudinaria movilización en Plaza de Mayo para rechazar el proyecto de reforma laboral impulsado por el Gobierno nacional. La protesta contó con el acompañamiento de ambas vertientes de la CTA y de organizaciones sociales, en un clima de fuerte tensión política y sindical.
Durante el acto central, los dirigentes sindicales cuestionaron el contenido de la iniciativa oficial y advirtieron sobre la posibilidad de avanzar con nuevas medidas de fuerza. “Este plan de lucha recién empieza y, si no somos escuchados, vamos a terminar en un paro nacional”, afirmó Octavio Argüello, cosecretario general de la CGT.
En la misma línea, Cristian Jerónimo sostuvo que la reforma “no aporta soluciones al mundo del trabajo” y advirtió que el proyecto tiene un enfoque regresivo. “No beneficia a las pymes ni genera empleo genuino; por el contrario, profundiza un modelo que excluye a jóvenes y mujeres”, señaló.
Por su parte, Jorge Sola alertó sobre el deterioro del entramado productivo y social. “Cierra una empresa por hora y cientos de trabajadores pierden su empleo todos los meses”, expresó, al justificar la convocatoria a la marcha.
La movilización fue resuelta tras una reunión del Consejo Directivo de la CGT, que definió avanzar con un plan de acción contra la denominada Ley de Modernización Laboral, que introduce cambios en indemnizaciones, jornadas, vacaciones, despidos y banco de horas.
En paralelo, el Gobierno confirmó que el debate de la reforma laboral en el Senado se postergará para febrero de 2026, en el marco de las sesiones extraordinarias, ante la falta de consensos para avanzar con una media sanción antes de fin de año.
Fuente: Àmbito

