Roxana Baigorria, hoy al frente de la división Servicio Social de Esquel, salió al cruce de las versiones que cuestionaron su actuación en 2024, cuando lideraba la Policía Comunitaria. Explicó el alcance de su área, detalló cómo se llegó al domicilio tras la alerta de una vecina y confirmó que dio aviso inmediato a Drogas, a la Brigada y a sus superiores.
La actual jefa de la división Servicio Social de la Policía en Esquel, Roxana Baigorria, decidió salir a aclarar públicamente la situación y desmentir de manera categórica los señalamientos que indicaban que había «cajoneado» un informe en el marco de una causa de fuerte impacto social que hoy investiga la Justicia.
Baigorria reconstruyó los hechos ocurridos a mediados de 2024, época en la que se desempeñaba al frente de la Policía Comunitaria. Según precisó, la actuación se inició a partir de la inquietud de una vecina que advirtió sobre movimientos extraños vinculados a un residente del sector del Pasaje de la Cascada.
El trabajo en territorio y la entrevista en el lugar
«Lo que se hizo en principio fue trasladarnos al terreno, al sector del Pasaje de la Cascada puntualmente, y comenzar con un relevamiento social, porque la tarea funcional de la comunitaria es apelar a la buena voluntad del vecino y trabajar en el territorio», explicó la funcionaria policial.
En aquella oportunidad, el personal se constituyó en el predio y mantuvo un diálogo con el hombre hoy investigado. «Nos atendió en el cerco perimetral, que es el acceso vehicular hacia un galpón de overlock que funcionaba como su espacio de bioquímico, porque es lo que nos dijo él», detalló. Durante el contacto, el sujeto manifestó que su grupo familiar estaba compuesto por tres menores y dos adultos, y argumentó que tanto su pareja como sus hijos estudiaban y trabajaban bajo modalidad virtual a distancia.
Sin embargo, la falta de escolaridad presencial y el aislamiento del grupo familiar llamaron la atención de los efectivos, sumado a lo observado a simple vista —una puerta abierta que dejaba ver una especie de laboratorio casero— y al testimonio de los vecinos de la zona, quienes señalaban que la familia no era visible en ningún horario del día.
«La Comunitaria no investiga»: el alcance de sus funciones
Ante la situación detectada, Baigorria confeccionó un informe detallado que elevó de forma inmediata a sus superiores de entonces (el jefe de área de Policía Comunitaria, comisario Muñoz), a la Jefatura de la Unidad Regional y a la División Drogas Peligrosas.
Al referirse a las críticas sobre el avance de la causa, la jefa policial fue contundente sobre los límites operativos de su antigua área: «Uno no puede hablar livianamente del profesionalismo de otro cuando no sabe el trabajo que realizó y tampoco cotejó los archivos que existen en esa división. El trabajo nuestro se limita a eso: la comunitaria detecta e informa, y ahí termina nuestra tarea. Nosotros no podemos investigar; para eso están las brigadas de investigaciones, la división drogas o la comisaría convencional».
En esa línea, remarcó que una vez derivadas las actuaciones a los organismos correspondientes, el seguimiento del expediente escapa a su órbita de intervención. Asimismo, destacó el compromiso de la comunidad: «El vecino siempre colabora y cuando llega a una dependencia es porque quiere trasladar una inquietud, y esas dudas hay que evacuarlas».
Finalmente, Baigorria se refirió al curso actual de las actuaciones judiciales: «Me parece un caso de una resonancia pública importante y lo que más me interesa es que se pueda dirimir si existen culpabilidades y responsabilidades penales. Me hubiese gustado que en su momento se haga más, pero bueno, eso ya escapaba a mi resolución».

