El inicio de la temporada fría 2026 en la Patagonia llega con un dato clave: las temperaturas medias estarán por encima de lo habitual. Así lo indica el último Pronóstico Climático Trimestral del Servicio Meteorológico Nacional, que analiza el comportamiento esperado del clima durante abril, mayo y junio.
El informe, basado en modelos globales y herramientas estadísticas, funciona como una guía para anticipar tendencias generales en una región donde la variabilidad climática suele ser protagonista.
En cuanto a las temperaturas, el panorama muestra a gran parte de la Patagonia dentro de la categoría Normal o Superior a la Normal. Esto no significa que no habrá días fríos o heladas, sino que, en el promedio del trimestre, los valores térmicos podrían ubicarse por encima de los registros históricos. Esta tendencia también alcanza a otras regiones del país, como Cuyo, La Pampa y la provincia de Buenos Aires, configurando un otoño menos riguroso desde el punto de vista estadístico.

El comportamiento de las precipitaciones, en tanto, presenta diferencias dentro de la propia región. En el centro y norte patagónico, incluyendo zonas cordilleranas como Esquel, se espera que tanto las lluvias como las nevadas se mantengan dentro de parámetros normales. Es decir, no se prevén grandes desvíos respecto a lo que marca la estadística histórica para este período.
En cambio, hacia el sur de la Patagonia, particularmente en provincias como Santa Cruz y Tierra del Fuego, el pronóstico indica una tendencia hacia condiciones normales o superiores a lo normal. Esto sugiere un posible aumento en la frecuencia o intensidad de eventos de precipitación durante el inicio del invierno.
Desde el organismo nacional remarcan que este tipo de pronósticos se basan en promedios y no reflejan eventos puntuales. Por eso, no descartan la ocurrencia de olas de frío intensas, tormentas o situaciones climáticas extremas que puedan desarrollarse en el corto plazo.
En ese contexto, la recomendación es tomar este informe como una herramienta de planificación general, especialmente en lo relacionado con el uso de abrigo, la organización de actividades y la gestión de recursos hídricos, pero siempre complementarlo con el seguimiento del pronóstico diario y las alertas tempranas.

