Alejandro “Papu” Gómez decidió romper el silencio después de haber sido suspendido por dos años a raíz de un caso de doping. El campeón del mundo con la Selección Argentina habló sobre la soledad de su recuperación, el valor del apoyo de sus seres queridos y dejó en claro que no piensa en el retiro: “No quiero que me retiren así, me voy a ir cuando yo lo decida”.
La soledad de la recuperación
El exjugador del Sevilla reconoció que los primeros meses tras la sanción fueron muy difíciles. “No entendía por qué me pasaba a mí, justo después de ganar un Mundial”, confesó. Según relató, tuvo que aislarse y trabajar con psicólogos para superar el “bucle” de frustración.
Además, admitió que el doping positivo se debió al consumo accidental de un jarabe para la tos de su hijo.
El recuerdo de Scaloni y un gesto que no olvidó
En medio de su descargo, Gómez sorprendió al recordar sus inicios en el Atalanta y la figura de Lionel Scaloni. “Cuando llegué al Atalanta estaban Denis, Maxi Moralez y Scaloni, que estaba medio pintado. No jugaba mucho, pero se entrenaba a morir, un profesional extraordinario”, aseguró.
El “Papu” también reveló que vivieron en el mismo barrio y que Scaloni lo ayudó con cuestiones personales como comprar un auto o conseguir una casa, destacando su calidad humana más allá del fútbol.
“No me voy a retirar”
A pesar del duro momento, Gómez explicó que volver a entrenar lo conectó con sus raíces: “Ahora me toca vivir lo de antes: pasto alto, agujeros, lluvia, frío… es volver a conectar con el fútbol de barrio”.
Finalmente, fue categórico sobre su futuro: “No quiero que me retiren así, porque no es mi momento. Me quiero retirar cuando yo lo decida”.

