Un informe de la televisión chilena sacó a la luz la tensa situación que se vive en las islas. Placas recordatorias —incluida una enviada desde Comodoro—, pulseras y ofrendas de los caídos en 1982 aparecen tiradas atrás de la cruz por orden de los isleños, que ahora piden prohibir la entrada de argentinos.
La tensión en las Islas Malvinas sumó un nuevo y repudiable capítulo. Un informe emitido por el canal chileno Teletrece dejó al descubierto cómo las autoridades y los residentes del archipiélago descartaron y tiraron placas recordatorias y objetos de homenaje que los familiares y visitantes dejan en el Cementerio de Darwin, donde descansan los restos de 249 soldados argentinos caídos en la guerra de 1982.
El material, conducido por el periodista Samuel Rojas en medio de un relevamiento sobre la comunidad chilena en las islas, mostró imágenes indignantes: objetos de profundo valor sentimental, como listones, pulseras, estatuillas, cerámicas partidas y placas conmemorativas —entre ellas una enviada por una radio de Comodoro Rivadavia con la leyenda “El pueblo de Comodoro Rivadavia a Nuestros Héroes. ‘Malvinas nos une’ – Abril 2026”—, acumuladas y abandonadas fuera del sector de las tumbas, justo detrás de la Cruz Mayor.
Ante las cámaras, el cronista explicó sin filtros el motivo de semejante desprecio:
“Algunas de las placas que probablemente traen los visitantes argentinos quedan atrás de la cruz. ¿Por qué? Porque la mayoría tiene consignas relacionadas con el nombre Malvinas, algo que no es aceptado acá. Por eso es que son lanzadas acá, porque eso es considerado una ofensa y una provocación”.
Clima caliente y reclamos para frenar el ingreso de argentinos
El informe también puso el foco en el malestar de los isleños en plena escalada diplomática con el gobierno de Javier Milei, reflejando en sus pantallas mensajes directos de los residentes exigiendo que «los dejen tranquilos».
Lejos de bajar la espuma, la bronca de los kelpers escaló a tal punto que comenzaron a exigirle a las autoridades locales que impongan nuevas restricciones o que directamente prohíban la llegada de turistas y ciudadanos argentinos al archipiélago. Según reveló el diario británico Daily Express, en las últimas semanas se multiplicaron las denuncias de supuestos incidentes con banderas y carteles por la soberanía, lo que encendió la furia de los locales.
Ante este panorama de intolerancia, Michael Goss, miembro de la Asamblea Legislativa isleña, reconoció que hay sectores que presionan fuerte para cerrarles las puertas a los visitantes nacionales, aunque admitió que por ahora las trabas legales frenan esa locura:
“Hay gente de la comunidad que fue bastante clara respecto de querer impedir que visitantes argentinos vengan a las islas. Tenemos que ser realistas respecto de lo que permite la ley. En este momento no podemos simplemente impedir que venga la gente”, tiró el funcionario local.

