La reforma laboral de La Libertad Avanza ya entró en modo cuenta regresiva. Mientras el oficialismo acelera la rosca en el Senado para aprobarla antes de fin de año, la CGT y la CTA afilan bombos y convocan a marchar contra el proyecto que promete patear el tablero del mundo laboral.
Este lunes, Patricia Bullrich salió a buscar votos entre el PRO, la UCR y bloques provinciales para evitar que el peronismo estire el debate hasta enfriarlo. El objetivo es claro: comisiones amigas, dictamen express y sesión antes del 30 de diciembre, junto al Presupuesto 2026.
Pero los números no sobran. LLA tiene 21 senadores y necesita 37. Algunos gobernadores peronistas aliados dudan en quedar pegados a una reforma que toca indemnizaciones, vacaciones, negociación colectiva y poder sindical.
La incógnita pasa por los votos de provincias como Chubut y Neuquén, mientras el peronismo mueve fichas para bloquear la ley y apuesta a la presión social como factor de desgaste.
Con la calle en ebullición y el Congreso en modo rosca total, la reforma laboral se encamina a una definición que promete ruido político, tensión sindical y final abierto.
Fuente: NA

