Cáritas de la Prelatura de Esquel realizó una nueva entrega de 129 fardos de pasto destinados a pequeños productores de la meseta, quienes continúan en una situación crítica por la prolongada sequía, la falta de agua en los campos y el avance de las tucuras.
Desde la organización explicaron que las condiciones climáticas extremas y la plaga han golpeado con fuerza a las familias rurales: los animales —su principal fuente de sustento— se están quedando sin alimento ni humedad suficiente para sobrevivir.
Pese a que cada entrega significa un respiro, la demanda crece semana a semana. Pobladores de parajes cada vez más alejados se acercan en busca de algo que les permita sostener a sus animales y evitar la pérdida total de su economía familiar.
La emergencia avanza en silencio. Las tucuras arrasaron lo poco que había sobrevivido a un invierno sin nevadas y con lluvias escasas. El resultado: campos sin brotes, sin pasto y, en muchos casos, sin agua. Con el terreno desnudo, los animales recorren grandes distancias buscando alimento, se debilitan y caen.
Para estas familias, una oveja, una cabra o una vaca no son un recurso secundario. Representan su ingreso, su alimento, su abrigo y la posibilidad de permanecer en el territorio. Cuando un animal muere, se pierde un ingreso y se pierde futuro.
Desde Cáritas destacaron que la entrega fue posible gracias al aporte solidario de la comunidad, aunque advirtieron que la ayuda disponible no alcanza para cubrir la necesidad.
“Los pobladores llegan angustiados, algunos sin agua para los animales. El alimento se va en el día porque la necesidad es enorme”, señalaron.
La organización llamó a sostener y profundizar la colaboración, recordando que cada aporte, por pequeño que parezca, puede ayudar a una familia a resistir en su tierra hasta que las condiciones mejoren.
Fuente: Cáritas Esquel

