En medio de una masiva cumbre del peronismo federal en Comodoro Rivadavia, el intendente de Río Gallegos cruzó al Gobierno nacional por el recorte de recursos y la desatención a las provincias. Exigió frenar la venta de tierras patagónicas y llamó a reconstruir una propuesta política centrada en la gente.
El encuentro del peronismo federal realizado en Comodoro Rivadavia tuvo un punto de máxima tensión política cuando el intendente de Río Gallegos, Pablo Grasso, tomó el micrófono para pronunciar uno de los discursos más contundentes de la jornada. Con un tono directo y enfático, el jefe comunal santacruceño arremetió contra las políticas del Gobierno nacional, denunció el abandono de las funciones básicas del Estado y plantó bandera en defensa incondicional de los recursos y el territorio del sur argentino.
Cuestionando la mirada porteñocéntrica que históricamente condiciona las decisiones del país, Grasso dejó clara la postura de la región frente a cualquier intento de privatización o extranjerización del suelo austral:
“Nosotros estamos en contra de la venta de la tierra de la Patagonia. Si quieren vender algo, vendan Puerto Madero, vendan el Obelisco… déjense de joder con un país centralista. Volvamos a recuperar la Argentina”.
Puertos, recursos y una deuda histórica con la Patagonia
Durante su intervención, Grasso resaltó la riqueza estratégica y productiva del sur argentino, recordando que la región cuenta con 11 puertos marítimos con un enorme potencial para aportar al desarrollo nacional. Sin embargo, contrapuso esta gran contribución con el constante repliegue del Estado nacional, acusando a la gestión central de desligarse de sus responsabilidades básicas y desfinanciar áreas clave.
En ese sentido, reclamó una reparación histórica para las provincias patagónicas: exigir que se les devuelva la dignidad, educación, seguridad, empleo y presupuesto. Remarcó que el verdadero objetivo debe ser garantizarle un futuro real a los jóvenes trabajadores y estudiantes que se esfuerzan a diario en la región sin responder a presiones ni bajadas de línea políticas.
Unidad, gestión municipal y mística de cara al futuro
Además de cuestionar al poder central, el jefe comunal de Río Gallegos hizo un llamado hacia el interior del espacio político. Destacó la importancia vital de los municipios como primera línea de contención frente a la crisis, exigió mayor unidad entre los dirigentes y brindó un firme respaldo a referentes locales como Juan Pablo Luque.
“Voy a venir a militar a Comodoro, a Trelew o a donde me digas para levantar la bandera del peronismo y volver a poner en la Patagonia gobiernos que entiendan y defiendan un solo interés: el del pueblo”, prometió Grasso ante los presentes.
Con un encendido “¡Viva la Patagonia Argentina y viva la militancia!”, la jornada cerró con una clara señal política de alerta para la Casa Rosada: los jefes territoriales del sur están dispuestos a dar la batalla política, caminar las calles y reconstruir una alternativa que ponga nuevamente a la región y a su gente en el centro de las prioridades.

