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Trampa en el alambrado: robó ovinos a su vecina, alteró la identificación y quedó a un paso del juicio

El encargado de un campo en zona rural fue imputado por abigeato tras arrebatar y modificar la identificación de 11 ovinos. Le esquiló el tizado a los animales vivos y faenó el resto.

El ingenio para el delito rural tuvo un límite corto en la cordillera. Un encargado de campo terminó formalmente imputado por la Justicia provincial luego de armar una maniobra para apoderarse de decenas de ovejas de la propiedad vecina, alterar sus marcas de identificación y pretender que nada había pasado.

El hecho investigado ocurrió entre mayo y octubre del año pasado en dos establecimientos ganaderos colindantes. Según la acusación presentada por el procurador de fiscalía Ismael Cerda durante la audiencia de apertura de investigación realizada este jueves, el sospechoso aprovechó las tareas rurales habituales del período para manipular los alambrados divisorios y arriar ilegalmente al menos 11 ovinos pertenecientes a su vecina.

Para despistar a la legítima dueña y evitar que reconociera su ganado, el imputado desplegó un plan estratégico: agarró a seis de los ovinos vivos, los esquiló por completo para borrarles el tizado original de origen y los remarcó con pintura roja, una señal que en la zona suele utilizarse para identificar animales en etapa de engorde. Los otros cinco ejemplares corrieron peor suerte: fueron faenados directamente para consumo interno, aunque el tiro le salió por la culata cuando los investigadores hallaron los cueros con la marca de la víctima escondidos en la misma propiedad.

La conducta fue calificada de manera provisional como abigeato simple. Frente a los elementos recabados por el Ministerio Público Fiscal, el juez de la causa decretó la apertura formal de la investigación preparatoria por un plazo de seis meses, medida que no tuvo objeciones por parte de la defensa.

Además, a pedido de la fiscalía, el magistrado dictó una prohibición de contacto físico, verbal y personal entre el acusado y la víctima por 60 días. Debido a la geografía del sector rural —donde ambos campos comparten caminos vecinales y servidumbres de paso—, no se estableció una distancia mínima en metros, aunque las autoridades le dejaron bien en claro al imputado que cualquier cruce o acercamiento intencional será considerado de inmediato como delito de desobediencia judicial.

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