Dos robos en pocas horas, una confesión y una condena efectiva. Así terminó la historia judicial de Pablo Patricio Alarcón en Trevelin.
Los hechos ocurrieron el 8 de diciembre de 2024. Primero, Alarcón ingresó a una vivienda tras romper los cerrojos del ventiluz del baño y se llevó una computadora portátil.
Horas después, volvió a actuar. Esta vez, junto a un cómplice que no fue identificado, forzó la puerta lateral de una carnicería utilizando una escofina de metal. Del lugar se llevaron $50.000 de la caja registradora y un teléfono celular.
La investigación reunió registros de cámaras de seguridad, allanamientos y secuestros. Con esas pruebas sobre la mesa, la Fiscalía presentó un acuerdo de juicio abreviado y Alarcón reconoció formalmente su responsabilidad.
El juez homologó el acuerdo y le impuso dos años de prisión efectiva. La pena tuvo en cuenta sus antecedentes, la reiteración delictiva y que los elementos robados nunca fueron recuperados. Además, ya tenía una condena previa por tenencia ilegal de un arma de fuego.
Pero la audiencia tuvo un momento especial. Una de las víctimas contó el impacto que le provocó perder una herramienta de trabajo y le dejó un mensaje al condenado: no buscaba venganza, sino que esperaba que su paso por la cárcel le sirviera para reflexionar y tomar “un camino diferente para su vida”.
Fuente: MPF de Chubut

